Las elecciones no empiezan cuando se instalan las casillas. Mucho antes hay decisiones que definen quiénes podrán competir, bajo qué condiciones y qué tan representativa puede llegar a ser una elección. Por eso, las reglas de postulación no son un trámite administrativo: son parte del diseño democrático.
Para 2027, Hidalgo renovará 30 diputaciones locales y 920 cargos en los 84 ayuntamientos: 84 presidencias municipales, 84 sindicaturas y 752 regidurías. Esa dimensión obliga a mirar no sólo cuántas candidaturas habrá, sino quiénes tendrán posibilidades reales de aparecer en las boletas y, eventualmente, integrar los órganos de representación.
Las reglas combinan mandatos legales y acciones afirmativas. La paridad, las juventudes y las personas con discapacidad cuentan con bases expresas en el Código Electoral; mientras que las medidas para personas indígenas, de la diversidad sexual y de género, adultas mayores y ciudadanía hidalguense migrante buscan corregir condiciones históricas de subrepresentación.
Los datos son contundentes. Para el Congreso, cada partido deberá postular al menos seis fórmulas indígenas, una en cada distrito indígena; tres de personas jóvenes —dos por mayoría relativa y una en los dos primeros lugares de representación proporcional—; una fórmula de personas con discapacidad; una de diversidad sexual y de género; una de personas adultas mayores y una de ciudadanía migrante.
Además, la inclusión no se quedará sólo en la postulación: de las 12 diputaciones de representación proporcional deberá garantizarse al menos una para una persona con discapacidad y una para una persona de la diversidad sexual y de género.
En los ayuntamientos, si un partido postula en los 84 municipios, deberá registrar al menos 154 fórmulas indígenas, incluyendo las presidencias de los 27 municipios indígenas; 98 fórmulas de personas con discapacidad; 84 de personas jóvenes, una por planilla y dentro de los cuatro primeros lugares; y 14 de diversidad sexual y de género en municipios de más de 50 mil habitantes.
Hay otro cambio que merece atención: a diferencia de 2024, no se contemplan municipios reservados exclusivamente para candidaturas de mujeres. La paridad se garantizará mediante sus vertientes horizontal y vertical, atendiendo también los criterios jurisdiccionales.
El reto está en evitar que estas reglas se conviertan en una simple lista de verificación. Las acciones afirmativas no son privilegios; son instrumentos temporales para reducir desigualdades y ampliar el acceso al poder público.
La verdadera prueba será observar si las candidaturas son auténticas, evitar la suplantación o simulación en la postulación, para quela integración final del Congreso y los ayuntamientos refleje de mejor la diversidad y pluralidad de Hidalgo.
Habemus reglas. Ahora corresponde que partidos, autoridades y ciudadanía hagamos que la inclusión deje de ser solamente un principio escrito y se convierta en representación efectiva.