“Estrategia” o desorden monumental

Ciudad de México /

El talante contestatario acompaña al Presidente de años atrás, décadas. Digamos que es su naturaleza. Su expertise, para usar una expresión tan común hoy en día. Hay una historia de militancia en la oposición originada desde su salida del PRI e incorporación a las luchas pro democráticas encabezadas por Cuauhtémoc Cárdenas, aquel otrora símbolo de la ruptura con la inercia política, la libertad de pensamiento y la búsqueda del poder, desde la izquierda, por medios pacíficos y la ley en la mano.

Andrés Manuel López Obrador cultivó esa forma de hacer política primero compitiendo dos veces por la gubernatura de Tabasco, que perdió la segunda vez ante Roberto Madrazo en una elección en la que el priista gastó en campaña más dinero que Bill Clinton en la disputa presidencial de Estados Unidos. Como dirigente nacional del PRD, se anotó los triunfos de Cárdenas como primer jefe electo con voto del entonces Gobierno del Distrito Federal y una gran cantidad de asientos en el Congreso.

Con esa variante de democracia arrasó también, como Cuauhtémoc en 1997, en la elección capitalina de 2000, cuando se disparó su popularidad, aun a escala internacional, y fue evidente que su destino era desplazar al ingeniero, que acumulaba ya tres descalabros en pos de Los Pinos. De entonces se le recuerda ya polémico y confrontador con el presidente Vicente Fox, carácter que solo se fue profundizando después de las dos elecciones perdidas, en las que Felipe Calderón y Enrique Peña fueron los blancos predilectos, sin olvidar a Carlos Salinas, su villano favorito.

¿Y cuál es el problema?, se preguntará usted. Es propio de un opositor protestar, reclamar, señalar errores, confrontar, cuestionar, polemizar y exigir rendición de cuentas. El lío hoy es que, ya Presidente, hace lo propio pero con su equipo, como sucedió esta semana con Alfonso Durazo, a quien desautorizó después de que el secretario de Seguridad dijo a MILENIO que la idea era que Estados Unidos financiara la Guardia Nacional con la Iniciativa Mérida, y al día siguiente refutando el diagnóstico de Alfonso Romo sobre la “cachetadita” que representó el primer trimestre económico.

Misma dosis había aplicado antes a Manuel Bartlett, a Javier Jiménez Espriú, a Arturo Herrera... O se impone su naturaleza, es una “estrategia” o hay un desorden monumental en el gobierno federal.

@acvilleda

  • Alfredo Campos Villeda
  • Director de @Milenio Diario. Autor de #Fusilerías y de los libros #SeptiembreLetal y #VariantesdelCrepúsculo. Lector en cuatro lenguas. / Escribe todos los viernes su columna Fusilerías
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