Capacidad o afinidad

Tamaulipas /

En muchas organizaciones educativas y profesionales, la asignación de proyectos estratégicos suele presentarse como una decisión racional, basada en la experiencia, el desempeño o las competencias técnicas. Sin embargo, en la práctica, esta decisión está atravesada por un factor silencioso y pocas veces cuestionado: la afinidad inconsciente.

Asignar responsabilidades a quienes “nos generan confianza”, “responden rápido” o “ya sabemos cómo trabajan” parece una elección lógica. El problema surge cuando estas preferencias personales se repiten sistemáticamente y terminan sustituyendo criterios objetivos de capacidad. Sin darnos cuenta, comenzamos a construir círculos cerrados de oportunidades donde siempre participan las mismas personas, mientras otros talentos permanecen invisibles.

Desde la neurociencia sabemos que el cerebro busca economizar energía. Para lograrlo, recurre a atajos mentales que facilitan la toma de decisiones. Uno de ellos es la afinidad. Tendemos a elegir a quienes piensan como nosotros, se comunican de forma similar o refuerzan nuestras propias creencias. Este mecanismo, aunque natural, puede limitar la diversidad de pensamiento, frenar la innovación y generar desmotivación.

Cuando los proyectos clave se asignan por afinidad y no por capacidad, el mensaje es claro: el reconocimiento no siempre depende del mérito. Esto impacta directamente en el sentido de pertenencia, en el compromiso y en el llamado salario emocional. Las personas dejan de esforzarse no por falta de talento, sino porque perciben que las oportunidades no están abiertas para todos.

Un liderazgo consciente se pregunta constantemente por sus propios sesgos. ¿A quién estoy eligiendo y por qué? ¿Qué criterios estoy usando realmente? ¿Estoy dando espacio a que otros demuestren su potencial o solo confirmo lo que ya conozco?

Asignar proyectos por capacidad implica observar habilidades, trayectorias, estilos de trabajo y posibilidades de crecimiento. También implica incomodarse y confiar en perfiles distintos.

Liderar no es rodearse de afinidades, sino crear condiciones para que el talento real encuentre su lugar. Y esa decisión comienza, siempre, por quien dirige.


  • Alicia Ivette Sierra Sosa
  • alicia.sierra@mailune.mx
  • Directora de Liderazgo Académico de la Universidad del Noreste Lic. Filosofía y Letras Máster en Gestión Universitaria Máster en Dirección de Instituciones Educativas
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