Intención

Tamaulipas /
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Decir las cosas como son no siempre resulta sencillo. A veces callamos para evitar un conflicto, suavizamos demasiado nuestras palabras para no incomodar o dejamos conversaciones importantes para después. Sin embargo, lo que no se expresa con claridad rara vez desaparece. Por el contrario, suele convertirse en distancia, confusión o resentimiento.

Hablar con honestidad no significa ser agresivos ni decir todo sin considerar las emociones de los demás. La verdadera claridad requiere respeto, inteligencia emocional y empatía. No se trata solamente de expresar lo que pensamos, sino de hacerlo de una manera que favorezca el entendimiento. Las palabras pueden abrir caminos o levantar muros, todo depende de la intención y de la forma en que las utilizamos.

También es importante aprender a escuchar. Una conversación sincera no puede construirse desde una sola voz. Comprender al otro implica dejar por un momento nuestras certezas, escuchar sin preparar inmediatamente una defensa y reconocer que una misma situación puede observarse desde perspectivas diferentes.

Ser extraordinarios no significa hacer cosas espectaculares todos los días. Muchas veces consiste en actuar con coherencia en lo cotidiano, agradecer lo que tenemos, reconocer a quienes caminan a nuestro lado y asumir con responsabilidad las decisiones que tomamos. La gratitud no elimina las dificultades, pero cambia la manera en que las enfrentamos. Nos permite reconocer lo valioso incluso en medio de la incertidumbre.

De la misma forma, ser firmes no significa ser inflexibles. La firmeza nace de conocer nuestros principios, establecer límites y sostener nuestras decisiones, pero también de tener la humildad necesaria para corregir cuando descubrimos que nos hemos equivocado.

Cada día decidimos cómo hablar, cómo escuchar, qué aceptar y qué transformar. Son decisiones aparentemente pequeñas, pero en ellas se construyen nuestras relaciones, nuestro carácter y nuestra forma de liderar.

El liderazgo comienza precisamente ahí, en la capacidad de decir las cosas como son sin perder la sensibilidad, agradecer sin conformarnos y mantenernos firmes sin dejar de aprender. Porque la claridad, cuando nace del respeto, no destruye vínculos: los fortalece y permite que las personas avancen juntas desde un lugar más verdadero.


  • Alicia Ivette Sierra Sosa
  • alicia.sierra@mailune.mx
  • Directora de Liderazgo Académico de la Universidad del Noreste Lic. Filosofía y Letras Máster en Gestión Universitaria Máster en Dirección de Instituciones Educativas
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