Más allá de la silla

Tamaulipas /
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Durante mucho tiempo asociamos el trabajo con permanecer en un lugar específico. Estar frente a una computadora, responder mensajes y asistir a reuniones se convirtieron en señales visibles de productividad. Sin embargo, estar ocupado no siempre significa estar pensando y permanecer en el escritorio tampoco garantiza que estemos creando.

Las mejores ideas suelen aparecer cuando nos alejamos de aquello que intentamos resolver. Surgen durante una caminata, en una conversación inesperada, al observar otros contextos o incluso en el silencio. No porque hayamos dejado de trabajar, sino porque el pensamiento continúa cuando le permitimos tomar distancia.

La mente necesita espacios para relacionar experiencias, cuestionar certezas y descubrir posibilidades que la rutina no permite ver. La creatividad difícilmente nace bajo la presión de producir una respuesta inmediata. Requiere pausa, curiosidad y contacto con una realidad que no cabe completamente en una pantalla.

Esto representa un desafío para el liderazgo. Todavía existen organizaciones que valoran más la presencia que la aportación y confunden compromiso con disponibilidad constante. Se observa quién permanece más tiempo en la oficina, pero pocas veces quién está generando nuevas preguntas, imaginando mejores caminos o comprendiendo lo que sucede fuera de ella.

Un liderazgo que busca innovar debe reconocer que pensar también es trabajar. Caminar, observar, conversar y detenerse no son necesariamente interrupciones de la productividad; pueden ser parte esencial de ella. Confiar en las personas implica permitirles administrar no solo su tiempo, sino también sus procesos de reflexión y creación.

Alejarse del escritorio tampoco significa renunciar a la disciplina. Las ideas deben convertirse en decisiones, proyectos y resultados. Pero antes de exigir respuestas, es necesario crear las condiciones para que surjan. Innovar requiere estructura y también libertad para mirar más allá de lo conocido.

El futuro no se construye permaneciendo más horas frente a un escritorio. Se construye cuando alguien sale de la rutina, mira desde otra perspectiva y regresa con una idea capaz de transformar la realidad. Quizá, para encontrar lo que sigue, primero tengamos que levantarnos de la silla.


  • Alicia Ivette Sierra Sosa
  • alicia.sierra@mailune.mx
  • Directora de Liderazgo Académico de la Universidad del Noreste Lic. Filosofía y Letras Máster en Gestión Universitaria Máster en Dirección de Instituciones Educativas
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