No cabe duda, Ciudad de México es una de las más grandes capitales de las culturas y los espectáculos de todo el mundo.
No sé usted pero yo estoy viviendo cosas que no sólo están cambiando mi vida, me están obligando a cambiar el giro de mi trabajo como periodista.
Hasta hace muy poco tiempo, por ejemplo, teníamos que ir a Berlín o a París para ver teatro en lugares que no fueran teatros como casas o departamentos ubicados en las zonas más populares del universo.
No se trataba de ver a las estrellas más famosas desarrollando superproducciones sino de conectar con actrices y con actores mucho muy talentosos que desnudaban su alma ahí, con el pueblo, desde el pueblo.
¿Por qué le estoy contando esto? Porque acabo de vivir una experiencia, yo no sé si teatral o no, que ya la quisieran en los barrios más oscuros de Berlín o de París.
¿Ubica usted a una actriz llamada Val Vera? Seguramente sí. La hemos visto desde chiquitita en cualquier cantidad de programas, series, películas, telenovelas y obras de teatro.
Desde “El albergue” y “María de Todos los Ángeles” hasta “Siete veces adiós” y “Amor sin barreras” pasando por “La casa de las flores”, “La vida inmoral de la pareja ideal”, “Elvira” y muchas joyas de todo tipo.
Si yo le dijera: vamos a ver un monólogo con Val Vera, ¿usted qué me respondería?
Seguramente: ¡No por favor! ¡Un monólogo más! ¡Qué flojera!
Bueno, pues ahí le va: Val no fue a rentar el Teatro Milán o La Teatrería para poner su monólogo (que no es un monólogo).
Tampoco rentó una casa o un departamento en alguna zona gentrificada de la capital de la nación como las colonias Roma o Condesa. ¡No!
Agarró el edificio de oficinas más ochentero que encontró de la avenida Insurgentes, por el rumbo del World Trade Center, y rentó un “co-working” en el piso 13.
Usted sabe: un “co-working”, un espacio de oficinas compartidas.
¿Cuándo había visto usted teatro en un “co-working”? ¿No le parece, de entrada, la idea más fantástica del mundo?
Bueno, pues en ese espacio, ella quitó todo, puso lucecitas en el piso, una tarima, una silla y un focote amarillo con la mejor vista de la Ciudad de México.
Éramos muy pocas personas, en lleno total, completamente sumergidos en una atmósfera donde todo podía suceder, y sucedió.
Este espectáculo se llama “Valiente” (por Val, como su nombre) y no es ni un monólogo, ni un “show” de “stand up comedy” ni nada de lo de siempre.
Es literatura del yo. Val nos da una “conferencia” sobre su vida.
Usted me va a decir: ¿y a mí qué me importa?
Le va a importar mucho porque más allá de lo que se cuenta, hay algo en ese texto, entre leído y platicado, y en esa interpretación, que no es una interpretación, que hace que el público conecte, que se identifique.
Por tanto, Val ayuda mientras se ayuda. Juro que en ese “co-working” había estrellas famosísimas sentadas al lado de familias muy humildes riendo, llorando y, lo más hermoso de todo, sanando.
Se habla de drogas, de alcohol, de violencia de género y de abuso infantil, entre muchos otros asuntos, pero no desde una perspectivas sensacionalista.
Es muy mágico: orientación. Una señora llevaba a su hija adolescente para que aprendiera. ¿Necesito decir más?
Sí, necesito decir más. Val Vera es tan generosa que no sólo entrega su vida en cada función, invita a sus amigas, a sus amigos de la industria del espectáculo.
A mí me tocó Camila Sodi, pero estamos hablando de Mónica Huarte, de Natalia Téllez, de Alejandra Bogue. ¡De pura diosa!
¿Y qué hacen sus amigas en “Valiente”? Suben al escenario e, igual, nos abren su corazón convirtiendo aquello en un nuevo “Monólogos de la vagina”.
En serio. Por ahí va el futuro. Desde que Ari Telch sorprendió a las audiencias con “D’mente” que yo no veía algo tan íntimo que le hiciera tanto bien a la sociedad.
Yo sé que esto no es un chisme, que no es el Oscar ni el estreno de este fin de semana.
¡Pero qué cree! Esto es de lo que se va a hablar en muchos años cuando Val haya llegado hasta donde va a llegar si esta conferencia, que no es conferencia, llega hasta donde podría llegar.
Porque además, es tan sencilla en términos de producción, que con la mano en la cintura se puede ir de gira de “co-working” en “co-working” a lo largo y ancho de México y del mundo.
Luche con todas sus fuerzas por ver “Valiente” con Val Vera. La información está en sus redes sociales. Le va a gustar. De veras que sí.