¿Sabe usted lo que es el honor de tener a la inmensa Cecilia Toussaint, Patrimonio Cultural Vivo de la Ciudad de México, cantando y haciendo cabaret a tan sólo dos metros de distancia?
¿Sabe usted lo que es el privilegio de tener a la enorme Verónica Langer, dos veces ganadora del Ariel, cantando y haciendo cabaret aquí, “cerquitita”?
¿Sabe usted lo que es la maravilla de tener a la tremenda Laura de Ita, nuestra adorada reina de las Luz y Fuerza, nominada al Ariel, cantando y haciendo cabaret a tres pasos?
No, pero espérese. Se pone mejor. ¿Sabe usted lo que es gozar a la bellísima artista argentina Nikhol Dahuach, famosísima en los círculos teatrales mexicanos por un montón de montajes, cantándole y haciéndole cabaret al oído?
Cecilia Toussaint, por cierto, como tiene un agenda apretadísima, alterna funciones con Azalia Ortiz, una actriz prodigiosa a la que usted y yo hemos disfrutado en series como “Las Azules” y “Cada minuto cuenta”.
En resumen: son cuatro diosas, cuatro estrellas de primera, primera, primera, haciendo, juntas, lo que nunca nadie imaginó que fueran a hacer.
Esto es un acontecimiento total, se llama “Con el diablo en el cuerpo” y se presenta en una muy corta temporada los jueves y los viernes en el teatro bar El Vicio de Coyoacán, en la Ciudad de México.
¿De qué trata? De despecho. ¿A usted ya le rompieron el corazón? ¿A usted le urge desahogarse? ¿Necesita un espacio seguro para sacar todo eso que lleva dentro?
Pues ya la hizo porque, entonces, esto le va a fascinar. Son muchas historias, de muchas mujeres, de muchas épocas, a las que les jugaron sucio y, pues, obviamente, ¡no se vale!
Así que salen a contar sus intimidades, a cantar una insólita “playlist” que va del tema de “Yo soy Betty, la fea” a Disney pasando de “Eddy Eddy” a “Mala”, a “Fumando espero” y a muchos éxitos.
No sabe usted la respuesta de la gente que hace los coros, baila y, por supuesto, sube al escenario a participar en las dinámicas más chistosas que usted se pueda imaginar.
¡Es tomar terapia con las grandes! Cuando usted vea a La Toussaint de Marilyn Monroe y a Laura de Ita de Jackie O, no lo va a creer.
Y es que, ojo, aquí tenemos algo muy importante: producción.
Lo digo con mucho respeto. Por favor no me vaya a malinterpretar. No es común, en el cabaret mexicano, que alguien invierta de verdad.
“Con el diablo en el cuerpo” es un espectáculo que da gusto ver porque, más allá del repartazo, hay cualquier cantidad de cambios de vestuario, joyería, accesorios, pelucas, escenografía, utilería, iluminación, coreografías y la música de Las Furias del After que también van vestidas para la ocasión.
Gran texto de Belén Pistone con la atinadísima dirección de Mariana Gajá.
Pedro de Tavira, Anabel Caballero y Nikhol Dahuach, productores de esta joya, se volaron la barda porque, tal vez sin proponérselo, están llevando nuestro amadísimo cabaret mexicano a otro nivel, acercando a otros públicos y eso no se paga con nada.
Por eso quiero que esto se sepa. Y para que vea que se trata de algo muy de verdad, muy en serio, ¿me creería si le dijera que atrás de esta propuesta también hay gente del Festival Internacional de Cabaret?
Ni lo piense. Luche con todas sus fuerzas por ver ya, ya, pero ya “Con el diablo en el cuerpo” los jueves y los viernes en El Vicio. Le va a gustar. De veras que sí.