“Corona de lágrimas 2” y “Mi camino es amarte”

Ciudad de México /

Es impresionante todo lo que está pasando con las telenovelas en este país. Hasta se me antoja volver a tener una columna sólo de eso. En serio.

El viernes pasado terminó “Corona de lágrimas 2” en Las Estrellas y yo soy el crítico más feliz del mundo.

No le voy a contar detalles para no arruinarle la experiencia a las personas que están mirando este título en los mercados internacionales o que van a su ritmo en plataformas como VIX+, pero fue hermoso.

¿Por qué? Porque en un admirable acto de sabiduría por parte del equipo de escritores de este melodrama, toda la parte final de esta historia tuvo que ver, directamente, con la “Corona de lágrimas” original de 1964. La de Prudencia Griffel.

Eso, puesto en pantalla con los recursos técnicos y editoriales del siglo XXI, fue mucho muy emocionante porque confirmó, una vez más, el poder de las telenovelas clásicas, la vigencia de este género ante la avalancha de propuestas que tenemos en la actualidad y la profunda riqueza cultural de este formato.

Felicito desde aquí a Victoria Ruffo y a todas las personas que participaron en esta producción de José Alberto Castro porque más allá de que aquello cerró bien, de que cerró romántico, fue una telenovela digna, familiar, llena de valores, un homenaje a nuestros barrios. ¡Gracias!

¿Cuál es la nota? Como se lo dije cuando se estrenó, que estamos hablando de una secuela a diez años de distancia de la transmisión de la primera parte.

Jamás se había hecho algo así, tan arriesgado, tan valiente. Y funcionó abriéndole posibilidades nunca antes vistas a la industria de las telenovelas mexicanas. Gran final. Gran telenovela.

Pero para cosas grandes, la llegada, también el viernes pasado, de Lola La Trailera a “Mi camino es amarte”.

De entrada, “Mi camino es amarte” es un telenovelón lleno de aportaciones.

Deje usted lo emocionante. No sé si lo alcance a apreciar pero Gabriel Soto ha llorado aquí como no lo había hecho ningún otro hombre en la historia de los melodramas latinos.

Y siendo quien es, dándole vida a algo tan rudo y mostrándose tan sensible ante el amor y la paternidad, manda unos mensajes importantísimos que tarde o temprano conseguirán grandes cambios sociales. ¡Bravo!

¿Qué pasa con lo de Lola La Trailera? Todo. Rosa Gloria Chagoyán es la única estrella a la altura de una Lucía Méndez, de una Verónica Castro, que conquistó mercados internacionales como China, la India y la Unión Soviética, sin el apoyo de la televisión.

La señora es una diosa del espectáculo y su personaje de las películas de “Lola la trailera” es tan importantes para el cine popular mexicano de los años 80 como los de Pedro Infante en el de la década de los 50.

Además, es mujer, una mujer que lucha por el bien, una mujer que brilla en algo que antes sólo hacían los hombres.

Ver a Rosa Gloria Chagoyán haciendo telenovela con Nicandro Díaz hoy es como cuando veíamos a Katy Jurado trabajando con Carla Estrada o a Ninón Sevilla con Angelli Nesma.

Es regresar a la vinculación entre el cine y la televisión que hace únicas a las telenovelas de este país. Es un honor.

Luche por ver a Rosa Gloria Chagoyán dándole vida, una vez más, a “Lola la trailera” en “Mi camino es amarte”. Le va a gustar. De veras que sí.

alvaro.cueva@milenio.com

  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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