Crítica a '¿Apostarías por mí?'

Ciudad de México /
Cecilia Galiano es una de las analistas. ESPECIAL

Nociva, tóxica y decadente, así es “¿Apostarías por mí?”, la nueva equivocación de Las Estrellas que se estrenó la noche del domingo pasado.

¿Por qué equivocación? Porque usted no puede ser el canal de “La rosa de Guadalupe” y poner un contenido donde los “analistas” dicen que se casarían por 15 mil dólares.

Mucho menos faltarle al respeto a esas audiencias tan sagradas, tan conservadoras, afirmando que los matrimonios que han durado más de 20 años ya no se ven como pareja, que se ven como hermanos.

Tantita congruencia, por favor. Por eso luego nadie les cree. De ahí vienen la doble moral, la violencia de género. ¡Todo lo malo que llevamos años combatiendo!

Estoy verdaderamente decepcionado, escandalizado. No lo puedo creer.

¿Qué es esto? “Apostarías por mí” es un formato internacional que la gente de TelevisaUnivision fue a comprar a alguna feria de contenidos.

¿Por qué lo compraron? Seguramente porque si no, sus competidores lo hubieran hecho.

Digamos que en este negocio a veces se hacen cosas nomás por molestar al enemigo. La bronca es que por andar jugándole al machito, luego hay que pagar las consecuencias.

Por si todo lo que le estoy diciendo no fuera lo suficientemente irresponsable, estamos ante un producto mexicano que no es mexicano.

Está más hecho, supuestamente, para las audiencias de Estados Unidos que para las de México. Por eso el esquema de producción. Por eso el reparto. Por eso los conductores.

Perdón, a mí no me gusta ser espectador de segunda. No tengo nada en contra ni de Estados Unidos ni de ningún otro país pero aún entre latinos las diferencias culturales pesan.

¿Se da cuenta? No he dicho nada del contenido. La razón es muy simple: no se necesite tener doctorado en comunicación para detectar que la gente detrás de esto pensó en todo menos en los contenidos.

“¿Apostarías por mí?” es un “reality show” tipo “La casa de los famosos México” pero con personas casadas, con matrimonios de figuras públicas.

O sea, es sobre amor y yo me quiero morir del horror y la vergüenza.

Se lo explico en tres patadas: no hay nada más sagrado que el amor. Estamos ante el valor más grande de todos, ante la única solución a los conflictos que la humanidad entera está padeciendo. Ante un tema serio, crítico, fundamental.

Jugar con el amor, trivializar el amor, ridiculizar el amor, frivolizar el amor, tendría que ser un delito porque es un atentado contra el corazón mismo de nuestras familias, contra la esencia misma de nuestra existencia.

No lo podemos permitir. Punto. No importan los “rantings”. No importan las ventas. Justificar esto es como justificar el narcotráfico. No porque haya dinero está bien.

De hecho, es dolorosísimo que el gran motor que pone a competir a las parejas participantes en esta propuesta sea el dinero.

¿Por qué una pareja tendría que competir contra otra para demostrar que ama? ¿Por qué un matrimonio necesitaría dinero para amarse?

¿Sí entiende? La prostitución no tiene nada de divertida y la gente que está metida en esto no es tonta.

Por eso cuando la quieren obligar a pelearse quitándole dinero u obligándola a perjudicar a alguien, la respuesta siempre es la misma: “es que es un juego”.

Por lo mismo, resulta demasiado obvio detectar parejas que están ahí nomás para crear conflictos como cuando una chica de Monterrey afirmó ser una mantenida porque ése debe ser el papel de las mujeres.

¿Qué se supone que debe hacer uno ante eso? ¿Discutir en Instagram? ¿Hacer memes? ¿Subir videos en TikTok para incrementar la popularidad de este programa?

No, pero espérese. Se pone peor. Todas las parejas que viven en “La villa” de “¿Apostarías por mí?” son heteronormativas.

¿Cuál es el mensaje? Que entre las figuras públicas no existen parejas de hombres que aman a otros hombres, que entre lesbianas no puede haber matrimonios sólidos, que las personas trans sólo sirven para echar relajo.

En resumen: todo lo que se avanzó socialmente con “La casa de los famosos México” ya se fue para atrás con “¿Apostarías por mí?”

Aquí lo que importa es que “Adrián di Monte tiene un cuerpo que le gusta a las señoras” y asumir que todos van a sufrir porque, como hay cámaras, no van a poder tener relaciones sexuales.

Lo siento. A menos que esto se corrija y “¿Apostarías por mí?” se vaya por el lado de los valores como “La casa de los famosos México”, aquí va a pasar algo demasiado feo. ¿O usted qué opina?


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.