“Yellowstone” es una de las mejores series de todos los tiempos.
Mucha gente en Latinoamérica o no la vio cuando se estrenó, o no la vio bien porque, para variar, llegó en un momento de grandes cambios corporativos, de distribución, de hábitos y de costumbres.
Pero estamos hablando de una obra maestra tan grande o más que “Game of Thrones”, “Breaking Bad”, “Stranger Things” y “The Handmaid’s Tale”.
Mi mejor recomendación es que se meta de inmediato a la plataforma Paramount+ y la goce de principio a fin.
“Yellowstone” es tan buena, tan buena, pero tan buena, que como pocos contenidos en la historia de la televisión y del “streaming” pasó de “simple” serie a “universo cinematográfico” dando pie a cualquier cantidad de precuelas, secuelas y productos paralelos.
¿De qué trata? Se la voy a describir así: ¿Se acuerda usted de “Succesion”? Todos la amamos porque es como una obra de Shakespeare, como una tragedia griega, pero con la gente más poderosa del mundo hoy.
“Yellowstone” es más o menos lo mismo pero con tres peculiaridades.
Uno: es un “western”. Dos: reivindica los más profundos valores familiares. Y tres: su reparto siempre incluye a alguien increíblemente famoso del mundo del cine.
¿Sabe usted lo que es ver un “western” en la actualidad? ¿Entiende lo que representa la confirmación de que este género cinematográfico está más vivo que nunca y que es capaz de decir cosas profundísimas?
¿Se ha puesto a pensar en lo que significa la defensa de los valores familiares en una realidad como la que estamos viviendo?
Esto es un espectáculo de verdad, no tonterías. Por eso celebridades como Kevin Costner, Sam Elliot, Helen Mirren, Harrison Ford, Billy Bob Thornton y Demi Moore no lo pensaron ni tantito para sumarse a esta epopeya.
¿Qué otro universo cinematográfico, en el mundo de las series, conoce usted que haya sido capaz de convocar a tantos figurones como estos?
Ninguno. En serio. Búsquele. “Yellowstone” es demasiado especial.
¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque hoy viernes 15 de mayo se estrena “Dutton Ranch”, secuela de Yellowstone”, en Paramount+.
¿Es necesario haber visto “Yellowstone” para entenderla? Es como si usted quisiera ver “The Mandalorian” sin haber visto “El imperio contraataca”.
Sí la puede ver, sí la puede entender, sí la puede gozar pero siempre ayuda haber visto el antecedente. No hay problema.
¿Está buena? ¿“Dutton Ranch” está buena? No. No está buena. Está buenísima.
Los primeros diez minutos del primer capítulo son lo nunca antes visto en una serie. Una experiencia de una espectacularidad alucinante. Muy fuertes, maravillosos, imperdibles.
Y lo que pasa después es de un nivel prodigioso: personajes redondos, perfectos, complejos. Circunstancias con las que todos podemos conectar sin importar si somos mujeres, hombres, viejas, viejos o jóvenes. ¡Lo máximo!
Es la historia de una familia que tiene que comenzar de nuevo en un otro lugar.
Sí, suena a migración. Sí, suena a discriminación. Sí, suena a lucha de poder. Sí, suena a todo lo sucio pero también a todo lo limpio incluyendo animales.
“Dutton Ranch” no es sólo ya, de lo mejor del año. Es la más asombrosa continuación que una serie jamás haya tenido y, al mismo tiempo, el comienzo de otra cosa, de otra saga, de otra inolvidable aventura.
¿Quién es la estrella de Hollywood que se suma a este proyecto? Ed Harris.
Le voy a pedir un favor: usted solamente vea completo el capítulo uno y me dice qué le parece. Le doy mi palabra de que es gloriosa. Le va a gustar. De veras que sí.