'Doña Bella' de HBO Max

Ciudad de México /

Hoy todo el mundo celebra las telenovelas de Corea, de Turquía. Y está bien. Son maravillosas. Pero hay algo que no debemos olvidar jamás:

Nadie, en el mundo entero, hacía, hace y hará telenovelas tan buenas como las de Brasil. En serio.

Si no las vemos a gran escala de este lado del mundo no es porque hayan muerto o porque hayan bajado de calidad.

Es porque, tristemente, a nuestras hermanas brasileñas, a nuestros hermanos brasileños, no les interesa.

Su mercado local es tan grande, tan rico y tan poderoso que no necesitan al internacional.

Y, qué pena tener que decirlo, como buen país Latinoamericano, su gobierno, a diferencia del de Corea o del de Turquía, no entiende la relevancia del poder suave.

¿A poco las telenovelas brasileñas son mejores que las mexicanas? ¡Por supuesto que sí! Y se lo está diciendo el hombre que más ha amado a las telenovelas mexicanas en el mundo entero.

¿Por qué? Más allá de la superioridad de sus estructuras literarias y de los altísimos niveles de producción que desde siempre han manejado, porque mientras que las historias de amor de México son una oda al dolor, las de Brasil son una oda al placer.

Si gusta, luego le doy una conferencia de esto con decenas de ejemplos. Brasil es lo máximo y sus telenovelas, más.

¿Por qué le estoy hablando de telenovelas brasileñas? Porque hace muy poco se estrenó, en la plataforma HBO MAX, “Doña Bella” (“Dona Beja”).

Vamos a suponer que usted es muy joven, que no se acuerda o que jamás lo supo. Le explico:

A finales de los años 90, en la Ciudad de México, había un pequeño canal privado, independiente, llamado CNI Canal 40 que luchaba con admirable vocación por cambiar la historia de la televisión ofreciendo contenidos tan diferentes como “CNI Noticias”, “Séptimo día” y “El mañanero”.

Era un éxito, pero “la mafia del poder” lo boicoteó por atreverse a denunciar las atrocidades de Marcial Maciel. Eso orilló a sus directivos a buscar alianzas y todo se vino abajo pero, le juro, CNI Canal 40 era sensacional.

Antes de que todo colapsara, esa señal adquirió los derechos de “Doña Bella”, una telenovela brasileña de los años 80, tipo “Tieta”, que había estado prohibida en México por atreverse a contar la historia de una prostituta que montaba desnuda un caballo blanco.

La verdad era otra. “Doña Bella”, que era extraordinaria, contaba la vida de un personaje histórico femenino real de Brasil, una señora del siglo XIX que, al mejor estilo de nuestra Güera Rodríguez, se atrevió a ser poderosa y a cambiar la vida de muchas personas.

Gran telenovela. Gran producción. Grandes actuaciones. Tuve el honor de elogiarla muchas veces en mis columnas.

Para no hacerle el cuento largo, “Doña Bella” es un clásico de la televisión brasileña como, para nosotros, “Corazón salvaje”, “Los ricos también lloran” o “Colorina”.

Hoy, que como le he dicho muchas veces, estamos regresando al origen, Brasil nos está volviendo a regalar esta obra maestra en una nueva versión francamente imperdible que, a pesar de la ausencia de promoción, triunfa en HBO MAX.

¿Cuál es la nota? Que exactamente como está sucediendo con la nueva versión de “Doménica Montero”, es de una vigencia impresionante.

“Doña Bella” tiene que ser una obligación no sólo para los que amamos los melodramas seriados. ¡Tiene que ser una obligación para todas, para todos y para todes!

Lo más obvio es lo que tiene que ver con el poder del sexo, con la denuncia de la doble moral, con la victoria del amor.

Pero aquí, como en pocos contenidos de la actualidad, nos quedan clarísimos los temas de género, el combate a la discriminación y hasta el respeto a las personas trans.

Lo más admirable es que sigue siendo escandalosa. Y no hablo solamente de los cuerpos desnudos. ¡No! Hablo de cosas muy duras, pero necesarias, que se tienen que poner sobre la mesa y que vinculan hasta a los más “inocentes” sacerdotes.

Felicito a HBO MAX por esta adquisición (como muchas otras joyas brasileñas que nos ha estado ofreciendo en los últimos años) y, por supuesto, a todas las personas detrás de esta superproducción de época.

Yo podría estar aquí todo el día hablándole capítulo por capítulo, escena por escena. Estoy enloquecido. Esto era lo que necesitaba: una buena telenovela brasileña, el recordatorio de que ese país hace las mejores telenovelas del mundo.

Luche con todas sus fuerzas por ver ya, ya, pero ya, “Doña Bella” en HBO MAX. Le va a gustar. De veras que sí.


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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