Dos finales y un clásico

Ciudad de México /

Acabamos de ver dos desenlaces épicos. Si usted no los vio: mal, muy mal.

Half man

¿Se acuerda cuando le escribí de esta miniserie de HBO MAX a los pocos días de su estreno?

Amo que se haya convertido en un fenómeno global. Yo tenía mucho miedo de que las audiencias la fueran a etiquetar como un contenido LGBT.

No porque tenga algo en contra de los contenidos sobre la diversidad. ¡No! ¡Yo, menos que nadie! Lo que pasa es que esta clase de materiales se vuelven de nicho y “Hombre a medias” es para todas y para todos.

Estamos ante una auténtica obra maestra del drama, de la actuación y de las series. Es sobre lo que ocurre cuando no nos atrevemos a confesar lo que nos pasa, lo que somos, lo que sentimos.

No voy a repetir ninguno de los elogios que he escrito o que he dicho. Quiero subrayar que el final de esta miniserie de seis episodios es una de las experiencias más maravillosas de toda esta década.

¿Por qué? Porque le entrega las riendas de la interpretación a las audiencias, porque reinventa la interactividad por encima de los videojuegos y de las redes sociales.

Verla completa es atar cabos de principio a fin. Es un honor.

The Testaments

A usted le consta: he sido el más grande defensor del universo de “The Handmaid’s Tale” desde que se estrenó el primer capítulo de la primera temporada de la primera serie hace casi diez años.

Acaba de terminar la temporada uno de “The Testaments”, de su “secuela”, en Disney+.

¿Qué le puedo decir que no se esté diciendo en otros lados? Que tengo miedo.

No de lo que todos creen. Tengo miedo de que ahora este universo esté brillando… ¡en Netflix!

Tal parece que si los contenidos no llegan a Netflix, no son vistos. “The Handmaid’s Tale” es nota vieja. ¿No se suponía que le teníamos asco a los monopolios?

Muchos medios viven hoy de atacar a la Televisa de los años 80. ¿Por qué no se dan una vueltecita por la Netflix de 2026?

El final de “Los testamentos” fue un acontecimiento que conectó con admirable maestría con el inicio de “The Handmaid’s Tale” y que puso sobre la mesa ideas más tremendas que las que se habían puesto antes.

La bronca está en que no va a pasar nada hasta que la suban a Netflix. ¡Y ahorita está en Disney+!

Imperdible

Vanessa Bauche es una de las mejores actrices de México. Su trayectoria de más de 40 años es increíble.

La señora tiene un espectáculo escrito por Abraham Tari y por ella misma tan bueno, tan bueno, pero tan bueno que se ha estado presentando con éxito en muchísimos lugares desde hace 17 años.

Es un clásico como “Mentiras”, “D’Mente” y “El Tenorio Cómico”. Se llama “La insignificancia de llamarse Juana” y verlo es reír, es cantar, es bailar, es quedarse con algo bueno.

A partir de una noticia real, Vanessa nos lleva por las mil y un aventuras de un montón de Juanas: Juana la Cubana, Juana de Arco, Sor Juana…

Poco a poco vamos entendiendo que todas y todos somos Juana. Hasta los Juanes. Y nos empezamos a comprender, y nos comenzamos a reconciliar. Y sanamos, y terminamos felices.

“La insignificancia de llamarse Juana” se está presentando por muy pocos días en el Teatro Benito Juárez de Ciudad de México. Luche por ir a verla o por llevarla a su estado. Consulte cartelera y promociones en redes sociales. Le va a gustar. De veras que sí.

El monólogo tragicómico musical cumple más de 10 años. Especial


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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