El documental del año

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

Hoy se estrena el documental del año: “Fito Páez: el mundo cabe en una canción”. ¿Dónde? En Netflix.

Usted tendría que estar verdaderamente mal del alma para perderse esta experiencia.

¿Cuál es la nota? Ver a Fito Páez haciendo lo mismo que han hecho Kimberly Loaiza, Juan de Dios Pantoja y muchos de los más famosos influencers en sus redes sociales:

Abrir su corazón, mostrarse vulnerables, exhibir su desnudez, contar sus intimidades, publicar cosas muy privadas.

Sólo que aquí no estamos hablando de una chica o de un chico que acaba de comenzar a vivir en una red donde todos se exponen.

Estamos hablando de la figura más importante del rock en español de los últimos 40 años y del servicio de creación y distribución de contenidos más poderoso de los cinco continentes.

El resultado es todo lo que usted le ha visto a infinidad de muchachas y de muchachos, pero potenciado por la fuerza de este señor, de esta plataforma y de algo que hace la diferencia: Matías Gueilburt.

Sí, yo sé que Matías es amigo de Fito y que esto le dio acceso a grandes exclusivas.

Pero, ojo, Gueilburt no vale por ser amigo de Fito Páez. Vale porque es un artista monumental, ganador del Emmy Internacional, responsable de joyas que a las mexicanas y a los mexicanos nos pegan muy duro que van de “Marcial Maciel: el lobo de Dios” a “Los días de Ayotzinapa” pasando por “Francisco: el jesuita” y “Entre balas y acordes: la historia del corrido”.

Es uno de los más grandes documentalistas de todo el planeta. Punto. Y se lo digo desde ahorita: “Fito Páez: el mundo cabe en una canción” es su obra maestra.

¿Por qué? No, no por lo que dicen todos como que éste es el documental de Fito o la historia del accidente.

¡No! Porque esto es como ir a una experiencia inmersiva. Como ir a un concierto pero al mismo tiempo a una “master class”, a una gira internacional, a una terapia de grupo, a un museo, a un retiro espiritual.

Es como la vida, pero en Netflix. Cada cierto número de minutos la narrativa cambia. Comienza contando una cosa, luego se va a otra, empieza la parte biográfica, abrimos un paréntesis para llorar, cantamos, sanamos, seguimos.

En términos estructurales, esto es un prodigio: lo circular de lo circular. Cierra como abre cuando era imposible cerrar así. Como alta literatura. Como cine de festival. Pero popular. Muy loco. Muy de verdad.

Se lo voy a decir como crítico profesional con 39 años de experiencia:

“Fito Páez: el mundo cabe en una canción” es el cierre de algo que se abrió en 1992 cuando salió el disco “El amor después del amor” y que muchos años después se transformó en una serie dramatizada.

¿Cuántos artistas pueden presumir de haber creado un metaverso que haya triunfado a lo largo de 34 años como Fito Páez?

¿Se da usted cuenta del privilegio que es poder gozar hoy de este material?

Además, está bordado a mano exactamente como pide la realidad de 2026: todo el tiempo hay un estímulo, todo el tiempo hay una revelación, todo el tiempo hay una imagen, todo el tiempo hay una referencia, todo el tiempo hay una canción.

Y cuando no es Maggie Hegyi anunciando que se pospone el concierto en el Zócalo por el accidente es la foto que le tomaron llorando a los dos años y la confesión más humana que un músico pudo haber hecho.

Sé que Netflix va a triunfar aparatosamente con esta película en Estados Unidos y en todos los países de habla hispana.

Pero también sé que cuando pasen los años se hablará de esta experiencia cinematográfica con el mismo entusiasmo, admiración y devoción como hoy hablamos de “The Beatles: Get Back”, “The Last Waltz”, “Metallica: Some Kind of Monster” y “Bob Dylan: Don’t Look Back”.

Luche con todas sus fuerzas por vivir “Fito Páez: el mundo cabe en una canción” en Netflix. Le va a gustar. De veras que sí.


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite