Me pasó una cosa muy bonita: una amiga, que es una comunicadora muy famosa, seria, con mucho prestigio, se puso a bromear conmigo “reclamándome” que, por mi culpa, su pareja y ella se volvieron adictos a “Guardián de mi vida”.
La comenzaron a ver en Las Estrellas, después se metieron a VIX y cada que sube un paquete de capítulos lo devoran con euforia. Quieren más. ¡Más! ¡Más! La aman.
Esta amiga me contó que a nuestra maquillista, que tiene un salón de belleza en su casa, le está pasando algo curioso que también tiene que ver con esta producción de Juan Osorio: sus clientas le están pidiendo el tinte y el peinado de Silvia Navarro.
¡Guau! ¡Ahí es donde uno se da cuenta del impacto de una telenovela!
Inmediatamente tuve mi momento “Ratatouille” y me acordé de cuando mi mamá iba al salón de belleza de la colonia a pedir que la peinaran como Verónica Castro en “Los ricos también lloran”.
Todas las señoras se querían pintar y peinar como su personaje de Mariana Villarreal. ¡Hasta Silvia Pinal! ¡Ahí están las fotos! ¡Lo recuerdo perfecto!
Alfredo Palacios, el peluquero de Verónica, era un genio maravilloso. Impuso una moda. Marcó una época. ¡Gracias por todo! ¡Gracias por tanto!
Tenía años de no detenerme en algo como esto. Urge que apreciemos la importancia de las telenovelas mexicanas en la manera como nos peinamos, en la manera como nos vestimos.
“Guardián de mi vida” no sólo es el melodrama seriado más visto de México. ¡Está marcando tendencia!
Perdón si no pongo el nombre de todas las involucradas, de todos los involucrados, pero la industria de la televisión se ha vuelto muy injusta a la hora de los créditos y no tengo todos los nombres.
Quiero felicitar públicamente a Esmeralda Tapia y a Bernardo Moreno por el diseño de imagen de los personajes de este concepto y a Mariana Melgarejo, Mariana Guerrero y Jocsan Velázquez por el diseño de vestuario.
Supongo que a ellas y a ellos les debemos este fenómeno que se está dando en los salones de belleza y seguramente en muchas tiendas y hogares de nuestro país. ¡Bravo! ¡Lo consiguieron! ¡Así se hace!
Obvio, después de lo que me dijo mi amiga, me puse a ver “Guardián de mi vida” con más detenimiento y le juro que floté recreándome en cada tinte, en cada corte de cabello, en cada prenda y en cada accesorio.
¡Nada que ver con nada! ¡Esto es primer mundo! Silvia Navarro, Paulina Goto y Gaby Platas tienen unos juegos de color y de volumen en el pelo francamente divinos.
El corte de Daniel Arenas, que hasta fue mencionado en una escena en los primeros capítulos, es una gloria. En serio. Pero nada como el chongo de Sergio Sendel o lo que le pusieron a Rodrigo Murray.
Todas y todos, desde Alejandra Ambrosi hasta Alejandro Camacho pasando por Kimberly Dos Ramos, Andrea Noli, Paloma Woolrich y Natalia Madera, lucen auténticas aportaciones a nivel peluquería.
No sé a usted pero a mí me encanta lo que le hicieron en las puntas a Valeria Santaella, quiero el bigote de Roberto Tello y necesito la barba bicolor de Moy Zurman (poseedor del cabello masculino más hermoso de México).
¡Y qué me dice de lo que está pasando aquí con la ropa y los accesorios! Netflix se queda estúpida ante el finísimo trabajo de este equipo creativo.
No estamos hablando sólo de una camisa o de un collar. Póngase a ver bien esto y detecte que cada personaje tiene su paleta de color, que cada familia tiene una línea de costura. ¡Véales los zapatos!
Secuencias como la de “la pelirroja”, como la de “la princesa aceptando al príncipe” o la de la escalinata del metro Panteones no hubieran salido como salieron sin esas prendas, sin esos “detallitos”.
No me quiero ni imaginar el infierno de vestir a tantísima gente para escenas tan cortas como la de la fiesta en la alberca, la del “balonazo” o la del salón de baile pero, en verdad, mis respeto.
¡Yo ya voy a empezar a dormir con una “loungewear” como la que usó Diego Klein cuando durmió con Barbie! Me queda claro que me voy a ver mejor. ¡Jajaja!
Me pasó una cosa muy bonita: “Guardián de mi vida” me hizo recordar la importancia de la moda en las telenovelas mexicanas. Me hizo volver a soñar con verme y con sentirme mejor.
No se la pierda de lunes a viernes a las 21:30 en Las Estrellas. Le va a gustar. De veras que sí.