El pozo de los deseos reprimidos

'El gran pastelero, Bake Off México'

Álvaro Cueva

Yo no sé si esto vaya a ser una crítica, una reseña o una confesión personal, pero tengo una muy profunda necesita de decir esto:

Tengo años, muchos años, amando el formato The Great British Bake Off.

Creo que es un programa hermoso, entrañable, divertido, familiar y muy positivo que nos remite a la parte más amorosa de la cocina: el horno.

Para que entienda lo que le estoy diciendo, hasta tuve el honor de charlar en la ciudad de Liverpool con la gente de BBC, los grandes creadores de este formato, y de felicitarlos por esta aportación a la televisión mundial.

Seré breve: The Great British Bake Off es un reality show donde la gente hornea pan, pasteles y galletas. Así de simple, así de complicado.

Pero no sabe qué espectáculo tan más bonito. No hay manera de verlo y de no pasársela bien, de no regresar a la infancia, de no ponerse a hornear.

El caso es que yo no me iba a quedar con las ganas de ver un Bake Off mexicano y me tomé el atrevimiento de sugerírselo a varios muy importantes productores de diferentes empresas de este país.

¿Y sabe lo que me decían? Que era un programa aburrido, elitista, que en México no tenemos la cultura del pan, que somos demasiado “nacos”, pobres e ignorantes como para ver un reality show así y, lo peor de todo, que iba a ser imposible venderlo.

Usted no sabe la cantidad de emociones que pasaban por mi cuerpo cada vez que escuchaba estas afirmaciones, la de veces que apreté la boca para no responder a todas esas clarísimas demostraciones de incompetencia y mediocridad.

The Great British Bake Off es uno de los mejores formatos de reality show de los cinco continentes y en donde quiera que sea ha hecho, incluyendo América Latina, ha triunfado aparatosamente.

Imagínese en este país de pasteles de quince años, de pan de muerto y rosca de reyes, en esta tierra de pan de pueblo, de coyotas, polvorones y empanadas, en esta nación de poderosas panificadoras y exitosas pastelerías, de familias que meriendan su pan con leche, de monjas que hacen milagros con los bizcochos y donde nunca faltan los bolillos y las teleras.

Para no hacerle el cuento largo, en México nunca nadie quiso comprarle a BBC The Great British Bake Off y yo sufría en silencio mientras veía nuestras pantallas llenándose de fracasos y malos experimentos.

El pasado fin de semana, la plataforma HBO Max estrenó El gran pastelero, Bake Off México, la primera versión mexicana de The Great British Bake Off.

¡Cómo le explico que corrí a ver los primeros tres episodios en cuanto los subieron! ¡Cómo le digo que entre más lo veía, más lo amaba! ¡Cómo le cuento lo feliz que fui con esta maravilla de la televisión internacional!

¿Sabe usted quién está detrás de esto? Kirén Miret, la productora de Shark Tank México, una mujer que en muy pocos años se ha convertido en una de las mejores creadoras de televisión de todo México.

El resultado es fabuloso porque por supuesto que la señora supo trasladar toda la gloria de la televisión británica a nuestra cultura, a nuestro sabor, sin traicionar nada y llenado aquello de una cantidad y diversidad de celebridades como para levitar de placer.

Todos son grandes de verdad. Vamos de Yuri a Omar Fierro, de “Cositas” a Roberto Carlo, de Manu Nna a Gabriel Coronel, de Sergio Arau a Giovanna Romo y de Lorena Herrera a Sandra Itzel pasando por Marcelo Lara y por muchas otras sorpresas.

Los jueces son la cosa más divina del universo. Comenzamos con el inmenso Benito Molina, pasamos por la experta de expertas la señorona Paulina Abascal y rematamos con el extraordinario Jesús Escalera.

¿Pero sabe quién es la conductora? Agárrese fuerte de donde pueda porque esto es fabuloso: Angélica Vale.

Es simple y sencillamente maravilloso porque todo es muy emocionante, muy chistoso, muy cariñoso, porque cada una de estas personalidades nos deja con la boca abierta con su humanidad, con su sencillez.

Pero, además, porque los jueces no están actuando, están haciendo lo que mejor saben hacer y porque todo es de verdad, todo es, como le dije al principio: hermoso, entrañable, divertido, familiar y muy positivo.

No me quiero ni imaginar lo que hay detrás de un proyecto de este tamaño, pero créame que ver esto es una experiencia imperdible para la gran familia mexicana.

Usted sólo comience a verlo y me dice si no le parece un reality show excelente. Yo lo amo, lo adoro, no puedo dejar de verlo.

Felicito desde aquí a cada uno de los involucrados en la realización de este concepto y a HBO Max por haber tenido la visión de traerlo a nuestro país. ¡Gracias! ¡Mil gracias!

Luche con todas sus fuerzas por verlo y por agregarlo a su lista de seguimiento. Le va a encantar. De veras que sí.


alvaro.cueva@milenio.com

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