'El Mencho' y los medios

Ciudad de México /

El Mencho. El Mencho. Todo el mundo habla del Mencho. ¿Pero sabe qué es lo más triste? Que nadie entendió nada.

Me da mucha pena tener que decir esto pero lo que usted, millones de personas y yo vimos el domingo pasado en México y el mundo entero fue una desgracia periodística.

¿Por qué? Porque ya no tenemos la disciplina mediática que teníamos antes para hacer cortes informativos.

Como que se nos olvidó, como que se nos atrofió el músculo o como que ya no tenemos a los líderes que teníamos antes, con la autoridad que ellos tenían antes, pero fue muy penoso tratar de darle seguimiento a esta nota a lo largo del domingo 22 de febrero.

Y no hablo de un canal en especial o de la nueva y muy desesperante división entre medios privados y medios públicos. Esto aplica para todas y para todos en la industria de la comunicación mexicana.

Lo que más vergüenza me da es echar a volar mi imaginación y suponer que como ya no existe la excelente relación que había antes entre los medios y las autoridades, los mismos medios se “autoboicotearon” para que el operativo no brillara.

Por tanto, en lugar de informar, crearon una sensación de pánico y a más de una personalidad se le fue la lengua, y más de una frecuencia sacó una imagen que no debió haber sacado.

No, pero espérese. Se pone peor. Ahora que el contexto es otro, lo más lógico hubiera sido ver la más espectacular de las respuestas por parte de los medios públicos mexicanos.

¿Se imagina? ¡El primer “breaking news” de la 4T! Pues no, no lo vimos.

Y volvemos a lo mismo, a mi imaginación enferma. ¿No lo vimos por falta de recursos, por falta de vocación o por sometimiento, para que la presidenta no se fuera a enojar al día siguiente en “La mañanera del pueblo”?

La información es un derecho. Con lo del Mencho, no lo ejercimos. ¡No!

Preocúpense todas. Preocúpense todos. Porque a todo esto que le acabo de mencionar, que ese delicadísimo, hay que sumarle la guerra ideológica y lo que pasó en el mundo digital.

Más se tardó la nota en circular por redes que la oposición en adjudicarle el éxito a Donald Trump. ¡A Donald Trump! ¿Lo puede usted creer?

Pues sí, créalo porque muchísima gente cayó en la trampa. Y con justa razón. ¡Cómo no caer si nadie dice nada donde hay que decirlo!

Y allá van los chairos a defender a la presidenta. Y allá van los fifís a atacarla. ¿Cuál es la bronca? Pues que la nota deja de ser lo del Mencho para irse por el lado de: ¿a quién le crees? ¿A quién le vas?

Por tanto, si usted es chairo, la nota es: ¡Qué triunfo el de Claudia Sheinbaum! Y si es fifí: ¡Qué fracaso el de Claudia Sheibaum!

¿Y el periodismo? “Bien”, gracias. ¿Ahora me cree cuando le digo que nadie entendió nada?

Porque a esta falsa dicotomía hay que sumarle lo del mundo digital: algoritmos, inteligencias artificiales, bot y cibernautas que van del más genuino resentimiento a las peores patologías mentales jugando al corresponsal de guerra, haciendo afirmaciones fuera de lugar, confundiendo lo personal con lo social, subiendo imágenes falsas y alimentando la histeria colectiva.

Y ése fue el “bonito” mundo a donde los medios nos obligaron a acudir por no hacer lo que tuvieron que hacer cuando lo tuvieron que hacer.

Recuerdo lo terrible que fue aprender a ver “la guerra en directo” en los años 80 y 90 cuando sistemas informativos como ECO y CNN comenzaron a transmitir en vivo eventos fundamentales para la historia de la humanidad.

Escribí mucho de eso en aquel entonces porque sí se movieron cosas a nivel ética, a nivel periodístico, a nivel valores. Se cometieron muchos errores.

Hoy estamos en otra coyuntura mediática. Tenemos que aprender a ver “la guerra en directo” pero sin transmisiones en vivo como las de antes, lidiando con la polarización ideológica y tratando de adivinar qué es verdad, qué es mentira y qué es qué en un caos digital donde el sistema nervioso no alcanza a procesar un estímulo cuando ya está recibiendo otro, cuando ya está recibiendo otros.

No sé usted pero yo me quedo con una muy amarga sensación de lo que vimos y no vimos el domingo pasado. A pesar de que observé a mucha gente trabajar. A pesar de que observé a mucha gente luchando por sacar a flote “barcos” que no había manera de que flotaran.

Urge que los medios privados y los medios públicos recuperen el terreno perdido en materia de cortes informativos y de coberturas especiales, y que las audiencias aprendan a reflexionar antes de reaccionar.

Es imperioso que establezcamos un nuevo paradigma en materia de comunicación, de información y de periodismo justo hoy cuando, se supone, tenemos todo para enterarnos de lo que queramos, cuando queramos y desde donde queramos. ¿O usted qué opina?

Atodo esto hay que sumarle la guerra ideológica. Reuters

  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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