Estoy aterrado. El Mundial fue como otra pandemia. Cambió por completo nuestros hábitos y costumbres. Y nadie quiere verlo. Y nadie quiere atenderlo.
En consecuencia, muchas empresas van a perder. Muchas instituciones van a fracasar.
Hoy, no estamos consumiendo contenidos como lo hacíamos ni siquiera en mayo.
Por favor entendamos lo que pasó para que despertemos, para que nos actualicemos, para que no nos pase lo mismo que nos pasó precisamente después de la pandemia.
¿Y qué fue lo que pasó? La respuesta está en Spotify. ¿Por qué? Porque el verdadero termómetro del poder suave no está ni en el cine, ni en las series ni en las noticias.
Está en la música. Si no me cree, pregúnteles a mis muy queridos amigos de Corea que cambiaron la historia de todo con la música, con el K-Pop.
A diferencia de lo que pasó en otros lugares que se durmieron en sus laureles, Spotify se puso a analizar qué pasó con la gente durante la gran fiesta futbolera y las conclusiones fueron alucinantes.
¿Sabía usted que el pueblo de México hizo de la música su más impresionante medio de expresión antes, durante y después de los partidos?
Fuimos el mercado número uno de Latinoamérica y el dos de todo el mundo en el consumo de música relacionada al futbol.
Los usuarios de Spotify crearon más de 46 mil playlists relacionadas a este deporte. De ellas, más de 8 mil fueron creadas específicamente alrededor del evento.
Ojo porque aquí están las claves del futuro: después de cada partido de la Selección Mexicana, millones de personas recurrieron, sin ponerse de acuerdo, a las mismas canciones para expresar su orgullo y mantener viva su esperanza.
Nada más después del partido contra Ecuador, hubo un incremento de 1,165 por ciento en los streams de “Cielito lindo” con el Mariachi Vargas de Tecalitlán y 1,120 por ciento de “México” de Timbiriche.
El caso de nuestro “Himno Nacional” es espectacular. En México se incrementó en 300 por ciento, pero en Estados Unidos, mil por ciento sólo durante la media hora posterior al partido.
Juan Gabriel se convirtió en el lenguaje emocional de las aficionadas y de los aficionados. La versión en vivo desde Bellas Artes de “Hasta que te conocí” tuvo un incremento de streams de 1,685 por ciento durante el torneo.
Pero espérese porque se pone mejor: Durante los partidos de la Selección Mexicana los streams de esta versión crecieron 258 por ciento en México y 211 por ciento en Estados Unidos.
Y ni hablemos de las otras versiones de esta misma canción porque entonces sí no vamos a acabar nunca.
A todo el mundo le dio por crear playlists llamadas “Y si sí”. Bueno, la canción más agregada a esas playlists fue “Hasta que te conocí”.
No hay peor ciego que el que no quiere ver. Urge regresar a las emociones. Urge regresar a la música.
¿Me creería si le dijera que nomás se anunció el retiro de Memo Ochoa a todas y a todos en México les dio por despedirlo con “Baila mi corazón” de Belanova?
A nivel global los streams de esta rola se incrementaron un 212 por ciento. El catálogo completo de Belanova aumentó un 15 por ciento nomás aquí, a nivel nacional.
Y aquí es donde llegamos a Harry Styles. No, la nota no es que el señor se pasee libremente por las calles de la Ciudad de México. La nota es que el pueblo lo asocia con Juan Gabriel. ¡Se tenía que decir y se dijo!
2.6 millones de usuarios de Spotify escucharon tanto a Harry Styles como a Juan Gabriel durante la fiesta deportiva. ¡Hay más de un millón de playlists creadas por gente como usted y como yo donde ambos artistas aparecen juntos!
Maná, por obvias razones, se convirtió en otro fenómeno seguido de Bobby Pulido, Los Tucanes de Tijuana, Vicente Fernández, Luis Miguel, Banda MS, Caifanes y Los Ángeles Azules.
Además de “Hasta que te conocí”, las otras canciones que más escuchamos en esas semanas fueron “Oye mi amor”, “El rey”, “Mi mayor anhelo”, “El sonidito”, “La Chona” y “Payaso de rodeo”.
Yo le pregunto: ¿qué canal de televisión, que sistema de distribución de contenidos en línea y qué red está entendiendo este momento emocional? Nomás Spotify.
Por eso está pasando lo que está pasando con los estrenos oficiales. Por eso hoy no hay nada que nos una.
Si no me cree, acuérdese del escándalo de Pedro Sola. ¿En qué acabó? ¿Para qué sirvió? ¿Qué pasó con toda esa gente?
Vayamos todas y todos hacia Spotify y dejemos de perder el tiempo. El Mundial fue como otra pandemia. Esto volvió a cambiar radicalmente. Y nadie quiere verlo. Y nadie quiere atenderlo. ¿O usted qué opina?