Todo el mundo está fascinado con “Escape Room”, la obra que se acaba de estrenar en el Nuevo Teatro Libanés y, perdón, eso no es común.
Yo, le confieso, odio las funciones de prensa porque me la paso escuchando insultos.
Fui a la presentación de este espectáculo y, por primera vez en mi vida, todos estábamos de acuerdo: es increíble, maravilloso, valiente, lo mejor.
¿Qué le puedo decir yo que no le estén diciendo mis compañeros críticos de teatro?
Que aquí no sólo tenemos un gran texto de Joel Joan y Héctor Claramunt y las magníficas actuaciones de Faisy, Alejandra Barros, Juan Martín Jáuregui y Pal Duval.
Tenemos la fusión perfecta de tres de los más grandes titanes del teatro mexicano: Morris Gilbert, Tina Galindo y Claudio Carrera.
Cada uno de estos genios de la producción tiene su trayectoria, su estilo, su público.
Quién sabe cómo le hicieron pero sumaron todo lo que saben, todo lo que tienen, y el resultado es histórico, una joya imperdible completamente distinta a cualquier otro título que exista en el mercado.
Luche por verla. Le va a encantar. De veras que sí.
MUJERES
El sábado pasado tuve el honor de apadrinar, al lado de inmensas personalidades como Miguel Ángel Erros, Giselle González, Ana Silvia Garza, Claudia Álvarez, Billy Rovzar y Pablo Perroni, en El Círculo Teatral, “Palabras rendidas”.
Se la voy a describir así: los teatros están llenos de monólogos, ¿verdad? Hay un punto en que todos se parecen.
¿Qué pasaría si, en lugar de eso, fragmentáramos esos monólogos y los intercaláramos de manera que al final, la suma de todas esas voces, construyera algo nuevo, diferente?
Eso es “Palabras rendidas”, la denuncia no de tres, de cinco mujeres en un concierto de revelaciones que lleva al público por toda clase de emociones.
Las actuaciones de Natasha Cubría, Sandra Coria, Sally Lessig, Wania Rangel y Fernanda F. Valenzuela (alternando con Marisa de Alba) son geniales, pero el texto de Eduardo Saíd, más.
Ver esto tiene que ser una obligación para cualquier mujer y no, no va por donde van todas las obras feministas. Aquí hay un rompimiento, hay belleza, sensibilidad, creación.
Corra a verla porque sólo habrá ocho funciones más.
MÚSICA
El domingo pasado, en el marco del Festival Cultural UNAM, Bill Frisell Trío se presentó por primera vez en la Ciudad de México y la experiencia fue grandiosa, tremenda, inolvidable.
Estamos hablando de una de las bandas de jazz más famosas del mundo en el mejor y más hermoso recinto musical de Hispanoamérica: la sala Nezahualcóyotl.
Bill Frisell, Thomas Morgan y Rudy Royston no podían creer la entrega del público que abarrotó ese espacio y, en respuesta, ofrecieron una experiencia monumental de principio a fin.
¿Cuál es la nota? Lo que ocurre cuando dos grandes instancias se unen para que esta clase de eventos se puedan llevar a cabo porque este concierto fue posible gracias a la cooperación de la UNAM y de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
El Festival Cultural UNAM convoca a artistas de géneros muy distintos. Es un evento que rompe esquemas, que atiende audiencias que no son las de siempre. ¡Gracias por concretar algo tan sublime! ¡Gracias por unirse! ¡Gracias por una noche tan mágica, Bill Frisell Trío!