'Guardián de mi vida': Reto superado

Ciudad de México /
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Hoy, más que nunca, amo a la gente que hace telenovelas en México.

¿Por qué? Porque la cantidad de retos a la que se enfrenta es impresionante. Un infierno.

Desde la deconstrucción de la industria hasta la complejidad para armar un reparto pasando por la distancia temporal que hay entre las grabaciones y las transmisiones, los presupuestos, el control de contenidos y el hecho de trabajar, en diferentes momentos, para Estados Unidos, el “streaming” y México.

Y no le he dicho nada. Esto es como para escribir un libro porque, en serio, hay gente de una generación pidiendo una cosa. Otra, de otro segmento, reclamando cuestiones completamente diferentes.

Y están los “ratings”. Y están los “views”. Y están los “likes”. Y el “hate”. Y la competencia. Y la infodemia. Y el cerco informativo. Y la guerra ideológica.

Yo no sé cómo le hacen todas estas personas para no volverse locas y, a pesar de eso, dar resultados. Pero lo hacen.

Hace mucho que no veo a Juan Osorio pero cuando lo vea, le voy a dar un abrazo apretadísimo y le voy a colgar una medalla.

El pasado viernes 2 de octubre terminó “Guardián de mi vida” en Las Estrellas y estoy convencido de que fue un acontecimiento, de que superó las expectativas.

Usted nomás póngase a pensar en lo que debió haber sido ir, no contra otras telenovelas, como en el pasado, sino contra el mismísimo Mundial de Futbol, el mismísimo Mundial de Futbol en uno de los tres países sede.

Y luego, para acabarla de amolar, contra el fenómeno indiscutible de “La casa de los famosos México”.

¿Quién sobrevive a eso? Sólo él, su equipo y sus estrellas.

No, pero espérese, se pone peor: “Guardián de mi vida” se estrenó primero en Estados Unidos y usted sabe cómo son los fans.

¿A poco se iban a quedar callados y no le iban a “spoilear” todo, absolutamente todo, al público de VIX y de México?

Cuando llegaba un capítulo a Las Estrellas ya le había dado miles de vueltas a los grupos de Telegram, a los videos de las redes sociales y hasta a las críticas de los influencers.

Aquí es donde está la nota: Y a pesar de eso, triunfó.

Le guste a quien le guste, le moleste a quien le moleste, “Guardián de mi vida” fue un éxito espectacular que le demostró a México y al mundo que la historia de las telenovelas de este país apenas se está comenzando a escribir.

Ojo: no es una apreciación personal. Es un hecho objetivo y se lo voy a demostrar.

¿Qué fue lo que vimos en la transmisión del capítulo final en Las Estrellas?

Algo completamente diferente a lo que ya habíamos visto en VIX y en Estados Unidos. Y no porque el brillantísimo equipo literario del señor Osorio, encabezado por Pablo Ferrer y Santiago Pineda, haya escrito un final alternativo para México. ¡No!

Fue diferente porque, tal y como se lo escribí aquí hace muchas semanas, fue un final TikTok.

¿Qué significa esto? Que sentarse a ver eso frente al televisor no fue como cuando nos sentábamos antes a ver desenlaces como los de “Lazos de amor” (1996) o “La madrastra” (2005).

Fue como agarrar el celular y ponerse en manos de TikTok. ¡La pantalla de Las Estrellas se escroleaba sola! ¡Escena, microescena, imagen, corte, otro corte, cero antecedentes, minifinal, premio, castigo, zaz!

Las VIX Micro se quedaron estúpidas ante el vértigo de “el corte del productor” que por primera vez en la historia de la televisión mexicana, gozamos al aire.

Sí, yo sé que para algunos nichos, especialmente lo más maduros, mirar aquello debió haber sido desconcertante. Por algo ese público no es de TikTok.

Pero TelevisaUnivision tiene que pensar en las nuevas audiencias y después de todo lo que le tocó a esta producción, fue la mejor manera de cerrar en una época completamente diferente a la del desenlace de “Colorina” (1981) o el de “Gabriel y Gabriela” (1983).

Hay mucha dignidad, pero, sobre todo, mucha innovación en el final de “Guardián de mi vida”. Y todo sin sacrificar los resultados.

Sutilezas que casi nadie comenta pero que representan auténticas aportaciones, como la participación especial de Guillermo García Cantú retomando, una vez más, su personaje de Ramsés de “El amor invencible” (2023).

Esto sin contar con toda la parte de acompañamiento, de producto integrado, con el manejo de inteligencias artificiales y escenas multitudinarias, más escenas multitudinarias y más escenas multitudinarias. ¡Todas cortas! ¡Todas caras!

¡Qué manera de dirigir, de fotografiar, de editar, de musicalizar, el vestuario, la iluminación, el maquillaje, la escenografía, las flores!

No sé usted, pero yo amé ver cómo Kimberly Dos Ramos (Grecia) se comió el final, el castigo a Aramís (Alejandro Camacho) y el tono de gran familia que se fue construyendo entre todas esas actrices y todos esos actores maravillosos.

Obvio, Silvia Navarro, Paulina Goto, Daniel Arenas y Diego Klein nos regalaron momentos prodigiosos (jamás olvidaré lo de “y que Dios sea nuestro guardián”) pero nada como la imagen final con la gran protagonista pintando un mundo bonito, un mundo ideal.

Hoy, más que nunca, amo a la gente que hace telenovelas en México. Y a la de “Guardián de mi vida”, más. ¡Felicidades!


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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