¿Sabe usted cuántos “reality shows” de supervivencia, aventuras y destreza física se han hecho en la historia de México?
Desde “La isla”, “El conquistador del fin del mundo” y “Assgard” hasta “Exatlón México”, “Survivor México” y “Garra vs Veneno: Guerreros Mundial” pasando por “Fear Factor México”, “Reto cuatro elementos” y decenas de experiencias más.
Algunas buenas. Algunas, malas. Las vi nacer. Les di seguimiento. Las he visto todas. Absolutamente todas. Usted me puede poner un examen de comprobación y lo apruebo.
¿Por qué le estoy diciendo esto? Porque vi completos los primeros siete episodios de “Habilidad física 100: México” y le doy mi palabra, como crítico profesional con 39 años de experiencia, de que es el mejor “reality show” mexicano, en su tipo, de todos los tiempos.
Si usted se lo pierde, estará cometiendo un muy grave error.
¿Cuál es la nota? Que esta producción de la casa EndemolShine Boomdog no nos está llegando por los canales ni por las plataformas de Televisa, de TV Azteca o de Imagen Televisión. ¡Nos está llegando por Netflix!
¿Entiende usted el tamaño de golpe que esto representa para las tres grandes televisoras mexicanas? ¿Se da cuenta del avance para Netflix?
Pero espérese porque todavía no le digo lo mejor: “Habilidad física 100: México” es ese punto en el que Netflix está volviendo a ser Netflix.
Vamos a decirnos la verdad, de un tiempo a la fecha, ¡qué flojera daba ver Netflix!
Seguramente a usted le pasaba lo mismo que a mí: comenzábamos algo y no terminábamos de ver ni siquiera el primer capítulo. Todas y todos nos íbamos a TikTok, a YouTube o a las historias de Meta.
Con esta producción de Kiren Miret, por primera vez en años, volví a maratonear como en los tiempos de la primera temporada de “House of Cards”.
Pero no sólo eso. Por primera vez en “siglos”, mi familia completa se sentó a mi lado para mirar aquello sin parar, sin parpadear, gritando, conectando, participando.
Entre brumas recuerdo haber gritado frases tipo “¿Es verdad lo que estoy viendo?”, “¡No, por el amor de Dios!” y “¡No puedo creer lo que estoy mirando!”
¡Gracias, Netflix, por volver a ser Netflix! ¡Gracias por volver a unir a mi familia! ¡Gracias por recordarme lo maravilloso que es esto!
Y es que, también hay que denunciar algo: mientras que Kiren no para de evolucionar, el resto de los productores de los “reality shows” de supervivencia, aventuras y destreza física no paran de retroceder.
¡Es una vergüenza ver en lo que acabaron estos contenidos! Hemos llegado a un punto donde lo menos importante de la supervivencia, de las aventuras y de la destreza física es la supervivencia, las aventuras y la destreza física.
¡Puro chisme decadente! ¡Pura mentira asquerosa! ¡Puro reparto de quinta!
Ver “Habilidad física 100: México” es ver lo más avanzado en esta clase de espectáculos que no es otra cosa que lo que teníamos al principio: destreza, agilidad, fuerza.
Me encanta que esto sea un formato de mi amada República de Corea y que tenga ese saborcito rico de “El juego del calamar” pero “tropicalizado”.
Cuando uno pone “Habilidad física 100: México” frente a las versiones de Asia o de Italia, por ejemplo, no hay manera de no sentir lo mismo que sentimos cuando veíamos las imágenes de la Ciudad de México, como sede del Mundial de Futbol, frente a las que nos llegaban de otros países.
Estamos ante otro acontecimiento que debemos festejar como país porque yo necesito ponerle un monumento a las personas que se encargaron del reparto.
No puede haber una representación más profunda de lo que somos todas y todos en México, que la de este material.
Mire, en este negocio, uno se acostumbra a ver equipos de cientos de personas. “Habilidad física 100: México” es tan grande, que debe ser de miles.
No me quiero imaginar la nómina, los boletos de avión, el hospedaje, el vestuario, las regaderas, la seguridad, la alimentación. Sin temor a equivocarme, nunca había visto algo así de gigante de este lado del mundo.
Y es que, como su nombre lo indica, en este “reality show” hay cien participantes. Todos “top” de lo “top”. No le doy nombres para no arruinarle la experiencia pero son puros ídolos de disciplinas que yo ni siquiera sabía que existían.
No sé cómo le hicieron para incluir soldados. No sé cómo le hicieron para incluir albañiles. No sé… Mire, esto es extraordinario plus y la narrativa no tiene perdón de Dios de tan gloriosa.
¿Me creería si le dijera que todavía en el episodio siete nos están dando información que nos sorprende de competidoras y competidores que están volándose la barda con esfuerzos físicos alucinantemente simples, pero al mismo tiempo, complicados?
Yo, cuando comencé a ver aquello, tuve miedo. Dije: ¿cómo le van a hacer para que no se vuelva repetitivo?
¡No, pues más me tardé en decirlo que ellas y ellos en callarme la boca! ¡Qué barbaridad! ¡El mejor de los videojuegos se queda estúpido ante la grandeza de los seres humanos!
Porque toda la producción de este ejercicio cinematográfico está al servicio de los seres humanos mandando poderosísimos mensajes sobre cuerpos diversos, misoginia, trabajo en equipo, edadismo y actitud, entre muchas otras cuestiones dignas de ser analizadas minuto a minuto de tan relevantes y valiosas.
¡He vuelto a creer en la televisión! ¡He vuelto a creer en Netflix! ¡He vuelto a creer en las mexicanas y en los mexicanos!
Aquí nadie nos dijo “¿Y si sí?” para hacernos soñar. En este “reality” todo, desde el principio, es: ¡Sí! ¡Sí! ¡Y sí!
Luche con todas sus fuerzas por ver “Habilidad física 100: México” en Netflix. Es el mejor contenido nacional de supervivencia, aventuras y destreza física de todos los tiempos. De veras que sí.