"Hermanas, un amor compartido"

Ciudad de México /

Tengo serios problemas con las telenovelas turcas que adaptamos en México.

¿Por qué? Porque sí pesan las diferencias culturales.

Ojo: es muy hermoso ver las producciones de Turquía, con sus estrellas, en sus escenarios. Uno se divierte y, además, aprende mucho de la vida en ese país.

Pero comprar esas historias y hacerlas “a la mexicana” sí es un problema.

¿Se acuerda usted de “Las hijas de la señora García”? Yo sufrí mucho con toda su primera etapa porque su protagonista, objetivamente, era una villana y, perdón, eso mandó mensajes muy delicados.

Una madre mexicana no “vende” a sus hijas aunque las ame con todo el corazón. Aquí nuestros valores se expresan de otra manera. Preferimos ser pobres, pero honrados.

No es un tema ni de manipulación ni de promoción del conformismo. Son valores. Y más en un canal tan conservador como Las Estrellas.

Sí, “Las hijas de la señora García” fue un cañonazo, como las narcoseries, pero no nos confundamos. Hay temas éticos que no podemos omitir.

Gracias a Dios, toda la última etapa de “Las hijas de la señora García” se fue por otro lado porque si no, créame, eso hubiera estado muy feo.

¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque hoy lunes 2 de febrero a las 20:30, en Las Estrellas, se estrena “Hermanas, un amor compartido”, la adaptación mexicana de “Aglama Anne” (“No llores, mamá”) de Serdar Oguz y estoy preocupado.

Mi mente mexicana de 2026 sufre pensando que una mujer que renunció a su bebé por amor lo quiera recuperar… ¡18 años después!

A ver, ¿cómo? La chamaca ya es mayor de edad. ¿Como qué clase de recuperación espera obtener esa señora?

Eso es una patología psicológica, un acto de maldad, de egoísmo. Es querer arruinarle la vida a una jovencita que apenas va a iniciar su carrera. ¡Ni modo que se vayan a poner a jugar a las muñecas!

La chava, por su lado, tendría que estar muy, pero muy mal para sufrir por eso.

No, pero espérese. Se pone peor: la niña fue criada por la hermana de su mamá biológica. O sea, por su tía. La mamá está enojada con su hermana por eso.

¿Enojada? Volvemos a lo mismo: eso no es normal. Tendría que estar agradecida. ¡Qué bueno que su hermana salvó a la bebé y que la crio con amor!

¿Cuál es la nota? Que aquí no hay conflicto. “¿Me quitaste a mi hija?” No. “¿Le desgraciaste la vida?” Tampoco. “¿Acabó en manos de otra familia? ¡Para nada! “¿Nos vamos a pelear por la custodia de una chiquita?” ¡Pues no! ¿Entonces?

¿Cuál es la nota? Que me va a encantar que esto tenga muchísimo éxito porque sólo así voy a entender por dónde van ahora las audiencias de Las Estrellas.

Cuando vi esto en su preestreno digital, me emocioné horrores porque, al principio, sentí que era una suerte de “El derecho de nacer” hoy. Pero luego comenzaron las contradicciones y me asusté.

Obviamente tengo que ver más de un capítulo para hacer una evaluación más extensa. Necesito las historias de amor. Necesito más.

Guillermo García Cantú hace un villano que va más allá de lo maravilloso. Ver a Diana Bracho, aunque sólo sea en una actuación especial, siempre es reconfortante.

Y el reparto, en general, promete. Hay mucha gente de peso y supongo que si aceptaron estar ahí fue por algo. Las “niñas” nuevas son estupendas. Los “niños”, también.

La secuencia de la clínica es monumentalmente buena. Muy fuerte. Muy diferente. Pero es sólo una secuencia.

Tengo serios problemas con las telenovelas turcas que adaptamos en México.

Luche con todas sus fuerzas por ver el estreno de “Hermanas, un amor compartido” hoy lunes 2 de febrero a las 20:30 en Las Estrellas y dígame si le gusta o no, si usted ve un conflicto o no. ¡Gracias!


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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