Imperdible es poco

Ciudad de México /

¡Me muero! ¡Me muero! ¡Me muero! ¡Qué cosa tan más buena de miniserie es “DTF St. Louis” de HBO Max!

¡No puedo con tanta emoción! ¡No puedo con tanto placer! ¡La amo! ¡La adoro! ¡De aquí soy! Y usted, seguramente también.

Sí, yo sé que el título es espantoso, que no le dice nada a nadie y que alguien debería correr a la persona que hizo el tráiler porque echa a perder todo el contenido.

Pero le juro que es la propuesta que millones de personas estábamos esperando para conectar, para participar, para “volar”.

Tenemos a uno de los repartos más multiestelares de los últimos años en una historia sobre el tema del momento: las Apps para ligar.

A partir de ahí, pasa todo. Y cuando le digo todo, es todo: comedia, lujuria, crimen, discapacidad, drama, secretos, diversidad, misterio, analógico, mediático, digital.

Nada que ver con nada que exista en este momento en el mercado.

¿Sabe como qué es? Como esta joyas hiperpotentes tipo “White Lotus”, “Big Little Lies” y “Bad Sisters” pero aterrizada en la realidad de hoy.

Y lo que más le admiro es que lo de las Apps para ligar es sólo un pretexto para que nos metamos donde nunca nos habíamos metido:

¿Quiénes somos ahora? ¿Cuál ha sido el impacto de la tecnología en nuestra vida íntima? ¿Hasta dónde podemos interactuar con la gente que creemos que vamos conociendo en las redes sociales?

No, pero espérese. Se pone mejor: ¿Qué pasa cuando combinamos la realidad con la fantasía? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de llevar una doble vida en el teléfono celular?

Y antes de que diga cualquier cosa: ¡No! Ésta no es una miniserie moralista. Es el espejo donde muchas personas se van a reflejar, el espacio que va a incomodar a más de una mujer, a más de un hombre.

“DTF St. Louis” es brutal, una combinación de géneros (comedia, “thriller”, romance, “true crime”) de Steve Conrad, el escritor de aquella famosísima película que hizo Will Smith titulada “El precio de la felicidad”. ¿Se acuerda?

Bueno, aquí el señor está desatado a tal grado que tenemos a pura celebridad del mejor cine, de la mejor televisión y del mejor “streaming” de Estados Unidos.

Desde el inmenso Jason Bateman de “Ozark” y “Arrested Development” hasta David Harbour de “Stranger Things” y “Hellboy”.

Pasando por Richard Jenkins de “La forma del agua” y “Six Feet Under”, Linda Cardelli de “Mad Men” y “Brokeback Mountain”, y Joy Sunday de “Merlina” y “Dear White People”.

Cuando estamos en estos niveles titánicos está de más decir que fulanita actúa bien o que perenganito merece un premio. ¡Son los mejores!

Cuando estamos en estos niveles, insisto, lo único que hay que hacer es encender el dispositivo y gozar.

Nomás en el primer capítulo hay secuencias que ya son como para la historia del espectáculo como la del minuto 44 en un estudio de televisión.

Y el final es un alarido que no acaba nunca. ¡Qué manera de meterse en el sistema nervioso de la gente! ¡Qué manera de ventilar lo que nadie se había atrevido!

Luche por no ver nunca, nunca, pero nunca el tráiler. Para que se sorprenda como yo. Para que vaya saboreando de uno de los más grandes manjares de este 2026.

Y ya cuando haya luchado por evitar eso, luche todavía más, con todas sus fuerzas, por ver “DTF St. Louis” en el canal HBO y la plataforma HBO Max. Imperdible es poco. Le va a gustar. De veras que sí.


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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