Si “La casa de papel” fuera mexicana, sería “La banda”, la más grande injusticia de 2026.
¿Por qué la más grande injusticia? Porque VIX la estrenó justo después del Mundial, cuando los suscriptores que se metieron para ver los partidos comenzaron a cancelar.
Cuando nadie quería ver nada. Cuando la única prioridad de todas y de todos en esta nación era atacar a Pedro Sola. ¡No se vale!
No se vale porque podríamos estar hablando de la gran serie del año. Así: de ese tamaño.
Si Netflix la hubiera sacado, le hubiera ido igual o mejor que con “Club de Cuervos”. Si PrimeVideo la hubiera estrenado, hubiera triunfado igual o hasta más que con “La oficina”.
¡Qué desperdicio tan grande de todo! ¡De todo!
Hasta Quentin Tarantino se hubiera sentido realizado si hubiera visto esta brutalidad de espectáculo cómico, oscuro, crítico, delicioso, original.
Si usted no la ha visto completa, no ha vivido. Me sigo acordando y me sigo riendo. “La banda” es un acontecimiento en la joven historia de las series en México porque no se parece a nada que se haya hecho antes.
¡Y mire que nos hemos esforzado por hacer comedia! ¡Y mire que le hemos echado ganas a los balazos y a lo norteño!
¿Cuál es la gracia de esta serie? Que es “heist comedy”, un género que casi nadie había hecho de este lado del mundo.
“Heist comedy” es como “Un pez llamado Wanda”, como “Ruthless People” o como “La gran estafa”.
“Heist comedy” es un contenido chistoso sobre la planeación y ejecución de un atraco donde, por supuesto, pasan un montón de estupideces y los personajes se la pasan metiendo la pata.
Imagínese una “heist comedy” en un contexto de delirante impunidad como el nuestro. ¡Nacimos para eso! ¡Cómo diablos tenemos tan pocos antecedentes de series que viajen en este sentido!
No le voy a contar detalles para no arruinarle la experiencia, pero si Diego Ramírez-Schrempp no hubiera escrito esto, lo hubiera escrito Chespirito. Está muy logrado.
Es la historia de un montón de babosos que quieren cometer un robo multimillonario en un contexto que va, de una fábrica de excusados, a un casino clandestino.
No hay manera de ver esto y de no reir, pero no hay manera de verlo tampoco, y de no emocionarse. De no sentir suspenso, sorpresa, adrenalina.
Nomás le voy a dar un dato para que entienda la magnitud de este concepto. ¿Sabe usted quién es la casa productora que se aventó este “chistecito”?
Dynamo, la misma de la prodigiosa obra maestra “Cien años de soledad” de Netflix. ¿Ahora entiende por qué estoy tan sacado de onda con VIX?
Le pusieron una mina de oro en las manos. ¡Le regalaron un éxito absoluto! Y pues no, sus prioridades son otras.
Por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente, todo el tema norestense está puesto en pantalla de una forma tan hilarante que no hay manera de ser regio y de no carcajearse con idioteces como el acento, las palabras o las sutilezas culturales como las conchitas Encanto.
Amo “La banda”, amo esos guiones de Josh Candia (“Sierra Madre, prohibido pasar”), Alo Valenzuela (“Cada minuto cuenta”), Carla Sierra (“Login”), Karin Valecillos (“Luis Miguel, la serie”) y Olfa Masmoundi (“Bandidos”).
Amo esa producción de gente que admiro tanto como a Gabriel Nuncio (“El norte sobre el vacío”) y Alexandro Aldrete (“Technoboys”), amo esa dirección de Salvador Espinosa (“Club de Cuervos”) y Federico Veiroj (“Melate que sí”).
Pero lo que más amo es el reparto. ¡Perdón! Estamos de acuerdo en que el multiganador del Ariel, orgullo de México, Raúl Briones (“La cocina”) es uno de los mejores actores del mundo, ¿verdad?
Estamos de acuerdo en que Fernando Bonilla es el titán de titanes que tiene a todas y a todos con el ojo cuadrado cuando, después de tantas interpretaciones memorables, enloqueció a la opinión pública con “La oficina”.
Estamos de acuerdo en que Paulina Gaitán (“Las muertas”) es una de las más grandes diosas de México, en que Tessa Ía (“Nadie nos vio partir”) es una de las pocas actrices jóvenes a las que podemos considerar garantía de calidad.
Estamos de acuerdo en que la nominada al Emmy Internacional, la fabulosa Aída López (“Señorita 89”), es lo más prodigioso que existe a la hora del manejo de la voz.
¿Y qué me dice del inmenso Miguel Rodarte (“Las Azules”), del brutal Martín Saracho (“Sierra Madre, prohibido pasar”) o del increíble Aldo Escalante Ochoa (“La balada de Hugo Sánchez”)?
Imagíneselos juntos en “heist comedy” con personalidades como Juan Carlos Colombo y Jesús Ochoa.
¿Puede haber algo más maravilloso que esto? No, no lo hay.
Luche con todas sus fuerzas por hacerle justicia a “La banda” en VIX. Le va a gustar. De veras que sí.