“La familia del barrio” es para las caricaturas lo que “La oficina” para las series cómicas: el retrato más hilarante de la realidad mexicana.
Con la diferencia de que esta creación de Sergio Lebrija y Arturo Navarro abrió brecha.
Es un concepto orgullosamente mexicano que nació hace más de 20 años en internet, que en 2013 saltó a MTV, que por supuesto se ha convertido en cine y que hoy por hoy es un clásico del humor animado nacional como “Huevocartoon”.
¿Cuál es la nota? Que hoy jueves 23 de abril se estrena en salas cinematográficas de todo México la nueva película de estos titanes y es la experiencia más imperdible del universo.
¿Por qué? Porque no es una película cómica más. ¡Es la película cómica del Mundial! ¡La película cómica previa al Mundial! ¡La que nadie se debe perder hoy, hoy, hoy, hoy!
Y es que trata, como jamás se había hecho, del más grande trauma de todas las mexicanas y de todos los mexicanos: “La maldición del quinto partido”.
¿Puede haber algo más genial, más oportuno y más morboso que esto?
Cuando la vi yo no podía parar ni de carcajearme, ni de gritar ni de hacer el ridículo.
Fue como si hubiera estado en el Estadio Ciudad de México en el partido inaugural del Mundial, apoyando a nuestra selección y haciendo todo lo que normalmente hacemos en esos casos.
No sé cómo le hicieron los señores Lebrija y Navarro para observarnos hasta ese grado pero desde los tiempos de “El Chanfle” que yo no veía una película sobre futbol que nos dijera nuestras verdades.
Como la diferencia de que, como son los personajes de “La familia del Barrio”, esto va más allá de la disrupción, de la irreverencia y de lo puerco.
¡Amo este concepto! ¡Adoro estos personajes! ¡Enloquezco con sus chistes, sus ocurrencias y sus leperadas!
Usted tiene que ver esta película para exorcizar sus demonios mundialistas, para terapiarse después de tanto sufrimiento futbolero y, lo más importante, para prepararse para lo que podría o no suceder en junio.
La historia es maravillosa, digna de “Los Simpson”, de “South Park”.
Obviamente no se la voy a platicar para no arruinarle la experiencia pero está perfectamente bien estructurada, cumple con la promesa de “la maldición” y abre caminos insospechados sobre lo que muchas personas estarían dispuestas a hacer con tal de que México avance en el Mundial.
Lo mejor es cómo están colocados los chistes. No hay manera de estar mirando aquello y de que la comicidad no nos sorprenda con una palabra, con un remate, con un dibujo.
Y es que lo mágico de “La familia del barrio” es el entorno: leer el letrerito que está atrás, mirar a los perros que están abajo del puesto de tacos, escuchar los “ringtones” de los celulares o descubrir los nombres de las clínicas y de los antros.
A todo lo que le estoy diciendo súmele todo el rollo mundialista y todo el rollo de la realidad actual:
Que si la mención de “La casa de los famosos”, que si el gringo loco, que si el Chat GPT, que si la familia “típica” estadounidense, que si ICE.
Ésta es una locura genial con ese estilo visual absolutamente extraído de la gráfica popular mexicana donde el trazo es duro, el color, intenso, y los pelos de las axilas pesan tanto como los calzones tirados en la recámara donde duerme El Noruego.
Por si esto no fuera suficiente, hay más aportaciones que ameritan un premio hasta por parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.
¿O qué, esa versión del “Cielito lindo” no es lo suficientemente gloriosa como para hacerla trascender?
Si usted, como yo, se quiere reír. Si usted, como yo, se quiere preparar para el Mundial. Si usted, como yo, se quiere desahogar con un producto mexicano que sea garantía…
Luche con todas sus fuerzas por ir a los cine inmediatamente a carcajearse con “La familia del barrio: la maldición del quinto partido”. Le va a gustar. De veras que sí.