Ahora resulta que todo el mundo está muy contento con la final de la fiesta futbolera. ¡No! Perdón. Eso se llama sometimiento. Eso se llama conformismo. No lo podemos permitir.
¿Por qué? Porque por eso luego nos tratan como nos tratan. Por eso luego nos pasa lo que nos pasa.
Sí, por acá todas y todos estamos convencidos de que México fue la mejor sede pero, ¿quién más, aparte de nosotros, lo ha dicho?
Elogio en voz propia es vituperio. ¡Cuidado! Los halagos tienen que venir de fuera, de los demás. Y yo no he visto que la FIFA venga a Monterrey, a Guadalajara ni a la Ciudad de México a colgarle una medalla a nadie.
Abramos los ojos: en la gran final del evento que se supone nosotros también organizamos nos ignoraron, nos despreciaron, nos desaparecieron.
Si no me cree, dígame, por favor, dónde estuvo la representación mexicana. ¿En algún momento vio usted algún mariachi, se cantó el “Cielito lindo”, algo?
Ninguna de las estrellas que fueron convocadas a cerrar era de acá. Canadá si tuvo representación con Justin Bieber. Nosotros, no.
Alguien le tiene que decir a quienes diseñaron esa clausura que Shakira no es mexicana, que nuestro país vale y que estamos plagados de talento, de cultura y de espectáculos.
¿Qué les costaba volver a invitar a Lila Downs para rematar aquello con una estructura circular? ¿Qué les costaba darle un momentito a cualquiera de nuestros muchísimos orgullos nacionales?
Me parece ofensivo que hayan preferido a Miss Piggy, cuyo perfil no tiene nada qué ver con lo que vimos a lo largo de tantísimas semanas, que a una cantante mexicana, que a un cantante mexicano.
No les bastó con humillar a Madonna poniéndola de telonera ni con desperdiciar la oportunidad histórica de aprovechar a BTS. Tuvieron que burlarse de nosotros hasta el último momento.
¡Qué fea ceremonia! ¡Qué fea fiesta sin nombre! Allá usted si se quiere autolavar el cerebro con la historia de que somos lo máximo.
Urge hacer una revisión crítica de nuestro papel en el contexto de los grandes eventos internacionales para que, a la próxima, si es que hay una próxima, no empeñemos nuestra dignidad con tal de que nos hagan el favor de tomarnos en cuenta.
Y es en este punto donde terminan mis reportes de la gran fiesta futbolera del planeta.
Tuve el gran placer de escribirle decenas de columnas sobre más de 40 producciones de más de 15 televisoras y plataformas privadas, públicas, abiertas, de paga y digitales.
Desde “Futbol sin fronteras”, “Los mundiales de México” y la reinauguración del Estadio Banorte hasta esta final, “La jugada del verano”, “Los protagonistas” y “La delantera”.
Pasando por “Juegos florales”, “La familia del barrio: la maldición del quinto partido”, “Contrincantes”, Ricardo Salinas, “Código 708626”, “Once inicial mundialista”, “Futbol picante”, “Jugamos en casa”, “Mediotiempo 2026” y “Ruta 2026”.
Sin olvidar, claro, “La última palabra”, el Mundial y la marcha LGBT, Chespirito, El Güiri Güiri, “Encuentros sin fronteras”, “Último tren a Norteamérica”, “El quinto partido”, “El que se enoja pierde”, “Entre compas”, “Los maestros” y “Despierta”.
Por si esto fuera poco, también hablé de “Minuto catorce”, “La copa en tus manos”, lo que pasó después del partido contra Ecuador, las narraciones de Televisa, las narraciones de TV Azteca, el trabajo de Álvaro Morales y el trabajo de David Fáitelson.
Sin olvidar a Alberto Lati, “Falso 9”, “Fuera de lugar”, “A un gol del paraíso”, “Heredero fuera de lugar” y los adelantos rumbo a LA28, entre muchas otras notas más.
Todas las marcas y todas las instituciones estuvieron presentes: VIX, TUDN, Televisa, TV Azteca, Multimedios Televisión, Imagen Televisión, Canal Once, Canal Catorce, Capital 21, Canal 22, PluralTV, @prendemx, claro Sports, ESPN, FOX, FOX Sports, Disney+, El Heraldo Televisión y CanelaTV, por mencionar sólo unas cuantas.
Una disculpa a los contenidos que sí vi pero que por cuestiones de espacio no pude mencionar como los del Canal del Congreso, MexiquenseTV, YouTube, TikTok y los de muchas y muchos comediantes.
Pero a pesar de eso me siento muy agradecido con usted, por su preferencia, y con Milenio por permitirme hacer esto. Es un orgullo trabajar aquí. Es un orgullo trabajar así.
Nos vemos mañana con algo que no será nada bonito, pero que hay que poner sobre la mesa le guste a quien le guste, le moleste a quien le moleste. ¡Gracias!