El pozo de los deseos reprimidos

"La parodia a domicilio"

Álvaro Cueva

Yo le hubiera cambiado el nombre. ¿A qué? A La parodia a domicilio, la versión 2020 de La parodia que desde hace varias semanas se estrenó, de manera dominical, en Las Estrellas.

¿Por qué? Porque esta Parodia no es La parodia. ¿En qué me baso para decirle esto si estamos viendo al mismo reparto de las últimas temporadas y si, objetivamente, se hacen parodias de muchas cosas?

En que el origen de este programa son las parodias políticas, las críticas, las pedradas, y lo que usted, miles de mexicanos y yo hemos estado viendo domingo a domingo ha tratado de todo menos de política.

¿Qué está pasando aquí? ¿Acaso son órdenes del gobierno de Andrés Manuel López Obrador? ¿No será que Televisa le tiene miedo a la Cuarta Transformación?

¿O, de plano, sus responsables lo están haciendo precisamente para que las multitudes piensen que las autoridades los están castigando en una especie de campaña de desprestigio?

Y es que hay algo que no podemos hacer a un lado: La parodia fue, desde sus orígenes, el brazo más corporativo de Televisa, la enemiga número uno del actual presidente de México.

¿O qué, a usted ya se le olvidó que la primera versión que se hizo de esto, con personalidades como Angélica Vale y Carlos Espejel, terminó regañando a don Andrés Manuel y casi, casi, pidiéndole al pueblo de México que no votara por él en 2006?

Ver La parodia sin que nadie se burle del Presidente, de los secretarios, de los gobernadores, de la jefa de Gobierno y de todos los demás políticos de nuestro país no es nota, no trasciende. ¿O usted qué opina?

Cualquier programa de revista tiene sketches, imitaciones, parodias, pero no cualquiera tenía a un actorazo imitando hasta en el acento a AMLO, a Olga Sánchez Cordero, a Marcelo Ebrard o a Claudia Sheinbaum.

Y no, yo no me trago ese cuento de que las audiencias estén saturadas, de que la gente no quiere saber de política ni nada de eso porque si ésa fuera la verdad, no tendríamos a tantísimas personas buscando esta clase de contenidos.

¿O qué, usted no tiene decenas de memes del presidente, de Hugo López Gatell y de mil funcionarios más en su celular y en sus redes sociales? ¡Entonces!

Por eso le digo que yo le hubiera cambiado el nombre, pero no conformándome con agregarle la ocurrencia del “a domicilio”, sino de manera radical, otra identidad.

Y es que sí es una desgracia lo que está pasando aquí porque si alguien tiene experiencia haciendo comedia es Televisa, porque el programa no está mal y porque los talentos que salen en él son sensacionales.

Felicidades a Christian Ahumada, Claudio Herrera, Maca Carriedo, Pierre Angelo, Eduardo España, Reynaldo Rossano y a todos los demás involucrados en la creación e interpretación de este unitario.

Su trabajo es excelente pero como le quitaron lo mero bueno, ahora está por debajo de su competencia y del trabajo que muchos jóvenes están haciendo en YouTube .

Si no me cree, dígame cuál de las parodias que hemos visto en A domicilio ha conseguido la mitad del impacto que sketches de otros lados como el de Harina de Back Door (“¡Ay, papaya de Celaya! ¡Ay, Papantla tus hijos vuelan!”).

Sí está de pensarse. ¿O no?


alvaro.cueva@milenio.com

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