Esto va a doler, pero es la verdad: en los últimos años, en este afán por caerle bien a todos, por caerle bien al algoritmo, se han contado muchas historias que antes estaban prohibidas.
¿Como cuáles? Como las de la historia del colectivo LGBT en México.
Si usted se fija con detenimiento, se trata de series muy nostálgicas que romantizan la diversidad sexual como si, de verdad, antes, todo hubiera sido fiesta, glamour y una que otra lagrimita.
Perdón, pero quienes vivimos aquella realidad sabemos que no era así.
Tal vez un grupo muy pequeño y privilegiado de homosexuales con dinero, llevaba una vida comparable a la de la gente de Londres y Nueva York, pero el pasado, nuestro pasado mexicano, no fue así.
Por eso quiero felicitar públicamente a Apple TV+ y a Lemon Studios por estrenar hoy miércoles 12 de agosto la segunda temporada de “Las Azules”.
Creo que es la primera vez, en toda mi vida, que veo en una serie lo que en verdad pasaba en nuestro país sin dejar de gozar con una producción emocionante, bien hecha y genuinamente recomendable.
En el muy remoto caso de que usted no lo sepa o no se acuerde, Apple TV+ es la plataforma más exigente del mundo.
Ahí no tienen tantos contenidos como en Netflix, HBO Max o Disney+, pero todo, absolutamente todo, en su perfil, es excelente. No cualquiera entra a Apple.
“Las Azules” es una serie mexicana de la misma casa productora de cañonazos cinematográficos como “Kilómetro 31” que en 2024 llegó a Apple TV+. Y no sólo eso, triunfó.
Es una historia, inspirada en hechos reales, que viaja en dos sentidos.
El primero: capturar a un asesino serial digno de “El silencio de los inocentes”.
Y el segundo: contar las aventuras del primer grupo de mujeres policías de la Ciudad de México.
Estamos en 1971, el mismo año del Mundial Femenil. ¿Sabe usted lo que fue para aquellas muchachas, para aquellas señoras, dejarlo todo para dedicarse a algo a lo que sólo se podían dedicar los hombres?
Todo esto y mucho más está en “Las Azules” que, además, tiene los mejores valores de producción (música, ambientación, vestuario, imagen) y un reparto de alarido total.
Vamos de Bárbara Mori, Natalia Téllez, Ximena Sariñana y Amorita Rasgado a Mario Zaragoza, Horacio García Rojas, Miguel Rodarte y Christian Tappan pasando por Leonardo Sbaraglia, Antonio de la Vega y Paloma Woolrich, entre muchas, muchísimas otras figuras.
Estamos hablando de una combinación insólita de leyendas del cine mundial que además de ser de lo mejor de lo mejor, son famosas, son hermosas y trabajan que da gusto verlas en pantalla.
Sí es un privilegio gozar de una serie de este tamaño y sorprenderse con algo que nadie se atreve a reconocer: México puede hacer mejores series que Hollywood. “Las Azules” lo demuestra.
¿Cuál es la nota? Que la temporada dos de esta joya no sólo le da perfecta continuidad a lo que vimos en 2024, lo mejora.
¿Cómo? Metiéndose en conflictos más apasionantes y sumando elementos históricos como El Halconazo y la herencia de la matanza del 2 de octubre de 1968.
¿Pero sabe qué es lo más atractivo? Que aquí, a diferencia de lo que hemos visto en otras partes, el escritor y director Fernando Rovzar (“Monarca”) en lugar de darle por el lado ideológico, le dio por el lado íntimo, por el de la vida privada.
El resultado es mil veces más tremendo. Conexión total.
No más romantización del pasado. Al pan, pan. Al vino, vino. “Las Azules 2” es muy buen pan, muy buen vino. Entretenimiento total.
Luche con todas sus fuerzas por verla a partir de hoy en Apple TV+. Si no la conoce, véala desde la temporada uno. Si sí, felicidades. Entréguese con confianza. Le va a gustar. En serio.