En Argentina se están produciendo series verdaderamente increíbles.
Es una desgracia que los malditos algoritmos de las plataformas, los que ahora rigen nuestras vidas, jamás nos recomienden nada de allá, que piensen que por estar en México no vamos a disfrutar de un contenido grabado en Buenos Aires.
Urge corregir eso, integrarnos como región y ver más allá de nuestros acentos, de nuestras ciudades, de nuestras fronteras.
¿Por qué le escribo esto? Porque hoy, en Star+, se va a estrenar una serie argentina 100 por ciento exquisita que no le pide nada a lo mejor de los contenidos premium del mundo. Se llama “Limbo” y le ruego que la busque inmediatamente.
“Limbo” es un texto que tiene muchas lecturas. Yo me quedo con la más personal de todas: es la historia de empoderamiento de una mujer que aparentemente lo tiene todo pero que está más vacía que nadie.
¿Por qué? Por un montón de ausencias y mentiras. Por el patriarcado, que comienza en casa. Por secretos, por intrigas. Por no entender dónde está la vida.
Por eso se llama “Limbo”, por la definición del diccionario que, por cierto, ponen en pantalla.
A todo lo que le acabo de decir, súmele, por favor, la opulencia de los ricos, la manera como juegan con el destino de los demás, sus rencores personales traducidos en la compra y venta de empresas.
Mucha gente, en una suerte de facilismo intelectual, la llama “la Succession” de Argentina. A mí eso se me hace una falta de respeto.
“Succession” es maravillosa, pero “Limbo” también. Y son muy claras las diferencias, no económicas ni creativas, culturales detrás de este proyecto. Véala y me cuenta.
“Limbo” es un “bocato di cardinale”, un contenido para paladares finos, para audiencias exigentes, más cercana al cine independiente que a una experiencia masiva.
Y me encanta que una plataforma como Star+ la esté ofreciendo al lado de “Los Simpson”, de “Only Murders in the Building” y de muchos otros cañonazos globales porque eso significa que ellos también son “premium” y que pueden creer, con nuestro talento latinoamericano, obras tan serias y profundas como las que antes sólo se creaban en Estados Unidos e Inglaterra.
Además, es una experiencia bicultural porque está hecha entre Argentina y España con talentos de ambas naciones.
La protagonista es la española Clara Lago, sensacional actriz a la que hemos gozado lo mismo en series como “Los hombres de Paco” que en películas como “El pasajero” con Liam Neeson.
Quiero que se imagine, por un momento, el trabajo que tuvo que hacer Clara para cambiar su acento sin restarle credibilidad a su personaje. Algo me dice que terminará ganándose un premio.
Y es que “Limbo” es la típica serie que arrasa a la hora de las premiaciones internacionales y más ahora que los jurados se han vuelto tan estrictos con la parte ideológica.
“Limbo” no sólo es buena, es exactamente como debe de ser una serie en la actualidad.
Usted sólo comience a verla, deténgase en la parte de género y flotará. Luego póngase a pensar en lo que dice sobre el mundo de los millonarios, de nuestros millonarios, y la ovacionará como yo.
Ni caso tiene detenerse en el resto del reparto o en los valores de producción porque esto, si usted es espectador “premium”, no tiene desperdicio.
Luche con todas sus fuerzas por ver, a partir de hoy, “Limbo” en Star+. Le va a gustar. De veras que sí.
Álvaro Cueva