¿Está usted lista, está usted listo, para conocer la nueva obra maestra del cine mexicano? Se llama “Mal de amores” y se estrena hoy miércoles 2 de septiembre en Netflix.
¿Por qué le digo que esto es una obra maestra del cine si estamos hablando de una serie?
Porque el nivel de este trabajo es tan alto que no se puede comparar con ninguna de las series que tenemos en el mercado. Es una experiencia superior. Es como una película larga, poderosa.
¿Pero sabe qué es lo mejor de todo? Que aquí, a diferencia de lo que normalmente decimos cuando le ponemos la etiqueta de obra maestra a una película, estamos ante un contenido mucho muy entretenido, apasionante, adictivo.
Yo sé que muchas personas van a pensar que ya me volví loco, ¿pero sabe cómo me sentí cuando tuve el privilegio de verla con anticipación?
Como cuando vi “Lo que el viento se llevó” por primera vez sólo que en México, con nuestra gente, con nuestros lugares y con nuestras costumbres.
Fui muy feliz porque la casa productora Filmadora, la responsable de auténticas joyas del cine nacional e internacional como “La cocina”, “Heroico” y “La caída”, no escatimó en recursos para sorprendernos, para entretenernos, para consentirnos.
De entrada tenemos la inolvidable novela, del mismo nombre, de la inmensa Ángeles Mastretta. Garantía total de calidad.
Y para que conste que el texto fue respetado, la directora es mujer, es Catalina Aguilar Mastretta y es la hija de Ángeles Mastretta. ¿Así o más perfecto?
Sí, más perfecto. Catalina también escribe el guion con gente como la ganadora del Ariel Daniela Gómez (“Temporada de huracanes”).
Los productores José Nacif, Ramiro Ruiz Ruiz Funes, Fernanda Eguiarte, Marco Polo Constandse, Ángeles Mastretta y Daniela Echeverría no escatimaron en recursos.
No sólo reconstruyeron Puebla y la Revolución Mexicana, no sólo plagaron de valores de producción cada imagen, cada sonido. ¡No! Contrataron a las mejores actrices y a los mejores actores de nuestra industria cinematográfica.
El triángulo amoroso está formado por nuestra figura internacional Renata Vaca (“Saw X”) y por las estrellas de Netflix Juan Pablo Fuentes (“Bandidos”) e Iván Amozurrutia (“El niñero”).
Las demás son puras diosas. Los demás son puros dioses: Cassandra Ciangherotti, Diana Bovio, Sofía Carrera, Miguel Rodarte, Juan Pablo Medina, Humberto Zurita, Moisés Arizmendi, Roberto Quijano, Sebastián Silveti, Daniel Tovar y Javier Díaz Dueñas, entre muchas, muchísimas luminarias.
Son puras actuaciones especiales. ¿Me creería si le dijera que por ahí, “humildemente”, salen cantando Lila Downs y Vivir Quintana, que la señora con diarrea es Tiaré Scanda y que el gendarme es Mauricio Isaac?
Y no le digo más porque si no, no voy a acabar nunca. “Mal de amores” es fastuosa. Éste es el regalo más maravilloso que Netflix le pudo haber hecho a México para celebrar el mes de la patria.
Pero a mí lo que más me enloquece es algo que ningún otro crítico le va a decir por miedo a lo femenino, por miedo a no verse lo suficientemente intelectual: el amor.
“Mal de amores” es una bellísima historia de amor, pero no del amor telenovelero, que no tiene nada de malo. Es una historia del amor rebelde.
Porque amar en tiempos oscuros, exactamente como está pasando ahora, es un acto de rebeldía. Es un acto de valor.
¡Gracias, Filmadora, por recordarnos esto! ¡Gracias, Netflix, por amar, por amar a mi país!
Luche con todas sus fuerzas por ver ya “Mal de amores” en Netflix. Le va a gustar y al final, como yo, gritará: ¡Viva México!