'Mayday': me río de la guerra

Ciudad de México /
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¡Bendito sea Apple TV! ¡Bendito sea Ryan Reynolds! ¡Bendita sea la Guerra Fría!

Hoy, viernes 4 de septiembre se estrena “Mayday” en Apple TV y se lo voy a decir con todas sus letras: teníamos 40 años esperando esta película.

¿Se acuerda de “Gotcha!” de 1985? ¿Se acuerda de “WarGames”? ¿Se acuerda de cuando ir a las salas cinematográficas era reír, sudar y enamorarse de la espía rusa, todo al mismo tiempo?

Pues eso es “Mayday” sólo que para las audiencias de 2026, para una generación que jamás vivió este tipo de cine pero que, al descubrirlo, se va a enamorar.

¿Por qué? Porque hoy estamos en una guerra sin nombre igual o superior a la de aquel entonces y esto va a hacer que todas esas chicas y todos esos chicos conecten.

Pero no sólo eso, va a conseguir el milagro de que se rían, de que se rían de algo que sólo han visto expresado a través del odio en medios y redes sociales.

Yo ya la vi. La vi dos veces. Una para juzgarla y otra para gozarla. Y la disfruté con la misma fuerza como sigo disfrutando de lo nuevo de “Ted Lasso”.

¿Qué es “Mayday”? Es el regreso triunfal de la comedia ideológica de espionaje que Hollywood había abandonado por ser políticamente incorrecta, por ser demasiado sexy, irreverente, divertida.

Ryan Reynolds está glorioso. Sí, es Ryan Reynolds haciéndola una vez más de Ryan Reynolds.

¿Y qué? Eso es lo que queríamos. Queríamos al tipo carismático, al piloto que tiene miedo pero que hace chistes para no llorar. Es el James Stewart (“La ventana indiscreta”) de 2026, el héroe estadounidense que no necesita músculos, necesita corazón.

Y lo que hace con Kenneth Branagh en este filme es química plus. Branagh, ese monstruo shakespeareano, ese genio que puede hacerla de Hércules Poirot y de general soviético el mismo día, está inmenso.

No habíamos visto un villano ruso tan elegante, tan culto, tan peligroso y tan humano desde Alan Rickman en “Duro de Matar” de 1988. Cuando Branagh entra, la pantalla crece.

Apple TV lo entendió todo. Entendió que estábamos hartos de películas de espías intensos, de espías deprimidos, de espías de flojera total.

Queríamos el regreso del espía que se ríe, que se enamora, que aterriza un 747 en Siberia sin permiso y que sale vivo nomás porque tiene ángel.

Y la producción, excelente. Aquí hay un presupuesto que sí se ve. Se siente el frío, se siente la turbina, se siente el misil que viene.

Pero lo más importante: “Mayday” es familiar. Es una película que usted puede ver con su hijo de 15 años o con su papá de 80. No hay una sola grosería innecesaria. No hay una sola escena de sexo forzada.

Hay aventura, hay romance y ese patriotismo estadounidense que funciona de maravilla en esta clase de propuestas.

En 1985, “Gotcha!” nos enseñó que un estudiante de veterinaria podía vencer a la KGB. En 2026, “Mayday” nos enseña que un piloto comercial puede vencer al cinismo.

¿Es perfecta? No. ¡Claro que no! Ninguna gran comedia gringa ideológica ochentera lo fue. No se trata de eso.

¿Entonces es como “Top Gun: Maverick”? Tampoco, pero yo diría que, incluso, hasta podría ser mejor porque “Top Gun” no se atrevía a reírse de sí misma. “Mayday” sí.

Y por eso la vamos a ver en la posición número uno de los conteos de Apple TV en cuestión de horas. De mí se acuerda.

Luche con todas sus fuerzas por ver ya, ya, pero ya, “Mayday” en Apple TV. Le va a gustar. De veras que sí.


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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