El chisme no está en “La casa de los famosos México”, cada vez más parodiada. ¡No! Está en “Guardián de mi vida”.
Todo lo que no ha pasado en las habitaciones Tulum, Ibiza y Malibú, pasó la semana pasada en el capítulo de la cena de negocios.
¡Qué buenos agarrones! ¡Qué buenas despelucadas! ¡Hasta besos prohibidos con millonarios asiáticos!
Gina (Alejandra Ambrosi) es mejor que Aldo Rendón. ¡Qué manera de moverle el tapete a todos! Si no es con violencia, es con humor. Si no es con empujones, es con lujuria.
Amé muchísimo ese episodio porque fue una cachetada con guante blanco para todos los “reality shows” que tenemos al aire y que ya no pueden hacer nada o por censura o por temor a la funa.
¿Entonces para qué los queremos ver? Mejor “Guardián de mi vida”.
Yo no sé cómo le hizo Juan Osorio para reunir a prácticamente todos los personajes de su producción en una sola locación sin alterar el ritmo de la telenovela.
¡Pero lo consiguió! Los que no se estaban jaloneando en la alberca se estaban diciendo hasta lo que no en la mesa.
Lo más maravilloso fue cuando la comida salió volando y todos acabaron comiendo tacos.
Hay algo muy bueno detrás de este melodrama seriado. Sí, tenemos toda esta diversión, pero al mismo tiempo tenemos una colección de conflictos sociales digna de “Mirada de mujer”.
No sé qué piense usted, pero yo me fui de espaldas cuando a Sofía (Silvia Navarro), la gran protagonista madura de esta telenovela, le dijeron que estaba en la perimenopausia, que tenía miomas y que le iban a sacar la matriz.
Perdón, a lo mejor yo me quedé en otra época, pero no recuerdo que esto le haya pasado a los personajes de Angélica María, Verónica Castro, Lucía Méndez, Edith González, Victoria Ruffo, Adela Noriega o Thalía.
Tener una protagonista enfrentándose a esto es histórico. Es algo precioso. Algo que cambia la narrativa. Algo que le va a hacer mucho bien a muchas mujeres. ¡Gracias!
Lo que también está increíble es lo que le está pasando a los hombres y a las personas del colectivo LGBT.
Dígame, por favor, su opinión sobre lo que está viviendo Carlo (Pedro Baldo), el esposo de Barbie (Paulina Goto).
Tiene disfunción eréctil. Repito: tiene disfunción eréctil. No es común que se hable de esto en los melodramas mexicanos. Mucho menos, tratándose de un joven sano, rico, guapo y fuerte.
Pero espérese porque todavía falta lo peor: Mónica (Valeria Santaella), su alumna, se burla de él, por eso, delante de todos sus compañeros. Lo intimida.
¡Una mujer se burla de un hombre por tener disfunción eréctil! Eso es ser villana, hoy. No tonterías.
¿A qué me refiero cuando hablo de que en “Guardián de mi vida” también se está tocando un conflicto LGBT? A lo de Rulo (El Guana).
Esta es la historia de un hombre heterosexual que se hace pasar por “gay” para estar cerca de la mujer que ama.
¿Y qué hace ella? Le arregla cita con otros hombres a través de apps de ligue. ¡Impresionante!
Tengo un amigo muy querido al que le está pasando eso. Todo el mundo jura que es “gay”, pero es el más heterosexual de los heterosexuales.
Buen pretexto para comenzar a hablar de expresión de género y otros temas tabú en nuestro país.
Luche con todas sus fuerzas por ver “Guardián de mi vida” de lunes a viernes a las 21:30 en Las Estrellas. Le va a gustar. De veras que sí.