El pozo de los deseos reprimidos

Miss universo y Canal del Congreso

Álvaro Cueva

Yo sí voy a decir barbaridades. Lo siento. No se vale. Sofía Aragón, la representante de México en el concurso de Miss Universo, era la mejor. Le robaron el título.

Qué pena por la chica de Sudáfrica, a quien evidentemente premiaron para mandar un mensaje muy concreto en momentos de alto racismo, pero esa corona era para nuestra paisana.

Sofía no solo era la más hermosa. ¿Vio usted cómo se desenvolvió a lo largo de la transmisión? Nadie más tenía ese porte, su dominio del escenario y, lo más importante, su discurso a cada pregunta.

No sé usted, pero yo jamás había visto a una mujer tan inteligente en un concurso de Miss Universo. Lo que dijo esta muchacha vale oro y lo que más me llena de orgullo es que fue a decirlo exactamente ahora, cuando nuestro país pasa por una crisis delicadísima en cuanto a cuestiones de género.

Sí, yo sé que Miss Universo jamás ha sido el mejor espacio ni para la inteligencia ni para este tamaño de mujeres, pero estoy furioso por las implicaciones de ese tercer lugar.

¿Sabe usted lo que deben estar sintiendo muchas mexicanas que sí se identifican totalmente con esta clase de cuestiones? ¡Es horrible!

Felicito desde aquí a Sofía, a la gente del programa Mexicana universal (que es de donde salió), a los señores de Tv Azteca que la apoyaron como nadie y a los colaboradores de Azteca Uno, porque a pesar de una que otra sutileza técnica que se coló por ahí, hicieron un buen trabajo.

Vanessa Claudio se me sigue haciendo la más grande conductora de esta clase de eventos que hemos tenido en este país. Qué pena, de veras, que nuestra Sofía sea una campeona sin corona. ¿O usted qué opina?

Legisladores en problemas

Los legisladores del país que tenemos en este momento tendrían que ser muy tontos para no autorizar inmediatamente todo lo que presentó ayer el Canal del Congreso.

¿Por qué? Porque ahí está la verdadera solución a sus problemas de imagen, de posicionamiento. ¡De todo!

¿Qué están esperando? Esto es más importante de lo que parece. Dice aquel proverbio que “No hay peor ciego que el que no quiere ver”.

Obviamente usted a estas alturas no sabe de qué le estoy hablando. Por favor, déjeme ponerlo en antecedentes, porque esto es fundamental.

El Canal del Congreso que tenemos en México es un ejemplo para todos los canales parlamentarios que existen en el mundo. Y no solo lo digo yo, está documentado.

Constantemente vienen personalidades de otras naciones a visitarlo, a estudiarlo, a tratar de imitar su modelo tanto en fondo como en forma.

Dentro de lo que son esta clase de frecuencias, es excelente, magnífico. Y no de ahora, sino de siempre.

La actual administración de Canal del Congreso está perfeccionando todavía más aquello y ayer, en un evento espectacular, presentó la nueva imagen y lo que será la nueva programación de esto poderosísimo concepto. 

Yo todavía no puedo creer la belleza de la nueva imagen ni la cantidad, calidad y diversidad de contenidos que van a tener.

Vamos desde programas de mujeres, para mujeres, hasta ejercicios para niños pasando por diálogos entre los propios legisladores y los estudiantes, conceptos para jóvenes que viven en las apps y las redes sociales, títulos para las comunidades indígenas, proyecto de contenidos histórico, shows con drones y más, mucho más. ¡Qué gran avance! Urge que esto se transmita. ¿A poco no? 


alvaro.cueva@milenio.com


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