Fernando Gaitán fue uno de lo más grandes genios de la televisión latinoamericana, el escritor de cañonazos tan importantes como Café con aroma de mujer y Yo soy Betty, la fea.
Su último proyecto como productor fue una telenovela corta titulada No olvidarás mi nombre particularmente buena, diferente, revolucionaria.
Es para mí un gran honor anunciarte que esta joya de la televisión colombiana ya está disponible en México para que usted el goce completamente gratis en VIX.
¿Qué es VIX? Un sistema de distribución de contenidos en línea, como Netflix, pero que a usted no le cuesta ni un solo peso.
¿Cómo es que esta plataforma se sostiene? Con un número muy limitado de comerciales.
Es como ver la televisión abierta de antes, pero con todas las ventajas de los sistemas de distribución de contenidos en línea.
Sí, estas cosas existen, son muy positivas, pero misteriosamente casi nadie las comenta.
¿A qué me refiero cuando le digo que No olvidarás mi nombre es una propuesta buena, diferente y revolucionaria?
A que cumple con todos los requisitos de las mejores telenovelas del mundo: gran historia, estupendos libretos, magnífico reparto, enormes actuaciones, espléndida manufactura. ¡Hasta la música es excelente!
Pero aquí hay un asunto que la convierte en una obligación para el público: es el eslabón que faltaba para entender la transición entre la narcoserie y todo lo que tenemos ahora.
No olvidarás mi nombre es la historia de amor imposible entre dos personas que vivieron el horror, como cuando aquí en México tuvimos “la guerra contra el crimen organizado”, y todo su proceso de sanación.
Yo no creo en las casualidades y estoy convencido de que esta telenovela nos está llegando hoy porque es justo el tipo de melodrama que los mexicanos tenemos que ver en este momento histórico.
¿Para qué? Para recuperarnos después de tantas cosas tan espantosas que hemos padecido en los últimos años en lo político, en lo social y hasta en nuestros temas de seguridad personal y familiar.
Es como si Fernando Gaitán nos la estuviera mandando desde el cielo y no, no se confunda. Contrariamente a lo que se maneja en algunos mercados de contenidos, este título, que aparenta ser muy local, muy colombiano, termina por ser muy universal, muy nuestro.
Es una propuesta de lo más poderosa que entenderá cuando la comience a ver.
Algo que me encanta de esta historia es que le da la vuelta a todas esas telenovelas de enigmas que nos comenzaron a llegar de Chile tipo ¿Dónde está Elisa? y que ahora triunfan a nivel global con proyectos como ¿Quién mató a Sara?.
Ya no se trata de ver qué pasó con alguien que murió o que desapareció. Se trata de ver qué va a pasar con todos aquellos que parecieron una muerte o una desaparición
No lo quiero contar detalles porque me encantaría que usted, como yo, se fuera sorprendiendo mirando los capítulos en su celular, su tableta, su computadora o su Smart TV.
La actuación de Susana Rojas lo dejará sin palabras porque combina con una maestría insólita fuerza, sensibilidad, erotismo y verdad.
Susana tiene todo para convertirse hoy en lo que Ana María Orozco fue cuando hizo Yo soy Betty, la fea. ¡Por cierto! Ana María Orozco también sale aquí.
Imagínese qué tan grande no será este proyecto que el maestro Gaitán la convenció de que regresara a la televisión colombiana, con él, después de Ecomoda.
Luche con todas sus fuerzas por meterse ya a VIX para que conozca, vibre y suspire con No olvidarás mi nombre. Es una muy grata sorpresa. Si lo suyo, como lo mío, va por esta clase de contenidos, le va a encantar. De veras que sí.
alvaro.cueva@milenio.com