Este negocio está lleno de prejuicios, de gente que clama por inclusión en un lado, pero que le pone etiquetas a todo por el otro.
VIX, por ejemplo, a mí se me hace una poderosísima aportación cultural, el espacio donde están los nuevos referentes de la producción popular mexicana.
Si La India María viviera, estaría actuando para VIX. Si Valentín Pimstein siguiera entre nosotros, estaría produciendo para VIX. Si Juan Gabriel continuara en este mundo, estaría componiendo para VIX.
Pero estamos en manos de las corporaciones extranjeras y nadie dice nada. Al contrario, como que lo gozamos en un especie de enfermo sueño aspiracional.
¿Por qué le estoy diciendo esto? Porque el viernes pasado se estrenó la versión mexicana de “Fizruk”, es una de las noticias más importantes del año, pero como no nos llegó por Netflix, por Prime Video o por alguna otra de esas marcas, haga de cuenta que no nos llegó.
“Fizruk” es una de las mejores series del mundo, un programa verdaderamente genial, cañonazo indiscutible. Pero como es ruso, ¡Shhhh! Silencio. Que nadie diga nada.
¡Ah, pero no fuera turco, coreano o brasileño porque entonces sí nos estaríamos deshaciendo en elogios!
No, señora. No, señor. No podemos ser así. México es diferente. México está poniendo la muestra de muchas cosas buenas en el plano global.
Celebremos también esto y hagámosle fiestas a “Fizruk”, que aquí le pusieron “Profe infiltrado”.
¿Qué es esto? Una serie cómica. ¿Sobre qué? No le voy a contar mucho para no arruinarle la experiencia pero es sobre policías, ladrones, más ladrones, profesores y chicos de secundaria.
¿Es como “Cachun cachun ra ra”, “La CQ” o alguno de estos programas?
No porque se trata de un sentido del humor mucho muy oscuro, el tipo de comedia que las multitudes aplauden en las redes sociales pero que se niegan a reconocer en televisión.
Vamos de las palabrotas a los balonazos, de las autoridades bailando en calzones a poemas que dicen cosas como “mi vagina tiene más barbas que Marx” y de los parlamentos más estudiados a las improvisaciones más divinas.
No, no se confunda. “Profe infiltrado” es una serie que promueve los más hermosos valores familiares, que combate asuntos insólitos como la transfobia y que se atreve a poner conflictos sobre la mesa que nadie quiere ver como las cada vez más complejas relaciones entre los estudiantes y sus maestros.
Yo amo este título porque es “cine de personajes”. Cada profesor, cada muchacho, tiene detrás una riqueza fantástica y todos se lucen, no sólo los grandes protagonistas.
El que no canta dando clases de matemáticas brilla en escenas de acción, burlándose de las series de narcos y más, mucho más. ¡El momento Fey, por ejemplo, es increíble!
Además, ¡qué repartazo! Por un lado están muchas de las máximas figuras de la comedia mexicana como Memo Villegas, Norma Angélica y Ariane Pellicer, enormes estrellas como Marimar Vega, Natalia Téllez y Sebastián Zurita, talentazos como Sebastián Poza y Antón Araiza .
Y algo que yo, como amante de esto, agradezco mucho: actores que fueron fundamentales en las grandes series que El Once hizo en las décadas pasadas y que urgía que volviéramos a ver bien como Hernán del Riego (“Juana Inés”) y Alejandro Cuétara (“¿Quién dijo yo?”)
No tiene usted una idea de lo bueno que está esto pero, ojo, sí es importante que vea más de dos capítulos porque si se queda sólo con el sabor de uno, no se va a quedar con nada.
Felicidades a todos, pero muy especialmente a los escritores Andreina Borges (“En la luna con Jesús Guzmán”), Jaime Muñoz de Baena (“Harina”) y Fernando Rasé (“Cómo sobrevivir soltero”) porque no sólo “tropicalizaron” algo muy ruso, lo hicieron “pueblo”. ¡Gracias!
Luche por ver “Profe infiltrado” en VIX. Le va a gustar. De veras que sí.