Las cosas deben estar muy mal en este país como para que no nos demos cuenta de que contamos con “La divina tragedia”.
¿Qué es esto? La primera película que le atina a lo que somos hoy, hoy, exactamente hoy.
Y como es comedia, el público, en lugar de sufrirla, la goza y se la lleva en el corazón.
¿Cuándo fue la última vez que usted fue al cine, vio una historia nueva, se divirtió y salió con toda la energía del universo? Aquí le va a pasar con todas las de la ley.
Es más, como pocas veces desde que las plataformas acabaron con este negocio, a usted le van a dar ganas de ir al cine a gozar, a vivir.
Además, el reparto es inmejorable. Tenemos cualquier cantidad de figuras consagradas, de enormes personalidades del teatro y, por supuesto, lanzamientos espectaculares.
Vamos a decirnos la verdad: como ahora todas las casas productoras trabajan de agachadas frente a las imposiciones de los sistemas de distribución de contenidos en línea, nadie está creando nada.
Todas y todos están reproduciendo el machote que les dan en Netflix, en HBO MAX, en Disney+ y en todas esas compañías.
Resultado: todas las películas, aunque se estrenen primero en mis amadas salas cinematográficas, se parecen.
Hasta podríamos sentarnos con un cronómetro en la mano y detectar las cosas que siempre suceden en el minuto 30, en el 60 y en el 90.
Por eso hoy ya nadie quiere ir al cine. Por eso hoy tenemos una crisis en la industria del “streaming” como para que las cabezas comiencen a pedir ayuda.
“La divina tragedia” es una película de verdad, una película de entretenimiento de verdad. No está siguiendo ninguna fórmula. No se sometió a la censura, disfrazada de requerimientos, que está imponiendo la gente de las plataformas.
Por tanto, cuando uno la mira, sí se involucra, sí se carcajea, sí se sorprende y sí la recuerda. No es consumo vacío. Es una aportación.
¿De qué trata? No le voy a vender trama para no arruinarle la experiencia pero son las historias de muchos personajes que chocan cuando dos hermanos, muy diferentes, que estaban separados, se ven obligados a convivir en el mismo espacio.
Amo mucho “La divina tragedia” porque ahí veo personajes y situaciones de la vida real, que están pasando ahorita, que jamás había visto en ninguna otra parte y que necesitaba ver para identificarme, para reírme de mí mismo y para crecer.
¿Se acuerda usted de una película de 2014 que se llamaba “Cuatro lunas”?
Sin que ninguna distribuidora se lo propusiera, el público la convirtió en un clásico tan amado, tan entrañable y tan útil, que las multitudes le hicieron fiesta de aniversario en 2024 al mejor estilo de “Amores perros”.
Su director es Sergio Tovar Velarde, un señor con una capacidad increíble para oler lo que está pasando en el ambiente, transformarlo en cine y hacer que triunfe.
“La divina tragedia” es su nueva película y tengo la impresión de que si con “Cuatro lunas” se dio a conocer, con esta nueva joya se va a consagrar.
Me queda claro que para muchas personas puede parecer un filme LGBT. La verdad es que se trata de algo tan original, tan universal y tan bonito que trasciende todas las etiquetas.
Porque hermanas y hermanos somos todas y somos todos. Porque corazones rotos los hemos tenido todas y todos. Y porque problemas para afrontar los cambios los hemos tenido todas y todos.
Tuve el gran honor de ver el estreno de esto mientras todo el mundo estaba con lo del futbol, en un importante festival de cine de la Ciudad de México, y las audiencias lloraban de la risa. Al final aplaudieron enloquecidas. Tenía siglos de no vivir algo así.
Es en este punto donde debo elogiar al reparto encabezado por Eduardo España (“Vecinos”), Mónica Dione (“Sexo, pudor y lágrimas”), Artús Chávez (“La obra que sale mal”), Helena Puig (“Rendez-vous”), Rosendo González (“Yugular”) y muchas estrellas más.
Todas están fantásticas, todos están fantásticos, hacen cosas que nunca habían hecho y muestran una parte de la realidad que nadie se había atrevido a mostrar.
Hay secuencias que me dejaron con la boca abierta porque así son, porque así es la vida y porque así es como se sale adelante.
Estamos ante un acontecimiento en la historia reciente del cine nacional. Luche con todas sus fuerzas por verla. Le va a gustar. De veras que sí.