¡Sí hay conflicto!

Ciudad de México /
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Me preocupa la ausencia de conciencia crítica entre los fanáticos de los K-Dramas y las telenovelas turcas.

Muchas de ellas son verdaderamente tóxicas. Están increíblemente mal hechas. Promueven ideas y antivalores francamente preocupantes.

Bueno, ya, el colmo, un alto porcentaje de ellas están actuadas con las patas. Si no fuera por las actrices y los actores de doblaje, no pasarían el más mínimo control de calidad.

Pero como las multitudes las tienen idealizadas, no sólo no las critican, las defienden. Son como una religión. Algo muy delicado.

Yo creo que en todas partes del mundo se hacen cosas buenas y cosas malas, pero es mi deber como crítico profesional señalar algo importante: México sigue siendo punta de lanza en la creación de melodramas seriados.

¿No me cree? Échele un ojo, con cuidado, a “Guardián de mi vida”.

Y antes de que me tire “hate” o de que se empodere discutiendo sin ver o sin leer, tal y como nos ha enseñado el algoritmo, le suplico que entienda lo que le voy a decir porque le va a servir para otras cosas en su vida:

Muchos de los más famosos formatos del entretenimiento colectivo están en crisis porque como dejaron de obedecer a las audiencias para irse por el lado de los números, se desconectaron de la realidad.

¿Me creería si le dijera que en este momento, por ejemplo, muchas de las telenovelas que están al aire carecen de conflicto? Sin conflicto no hay drama. Sin conflicto no hay acción. Sin conflicto no hay historia.

¡Qué están haciendo en pantalla! ¡Quién las autorizó! ¡Por qué! ¡Para qué!

Estamos llenos de propuestas que no tienen una razón de ser porque fueron y se las compraron a otras culturas o porque simple y sencillamente no aplican en la realidad actual.

No se trata ni de hacer documentales ni de hacer cine de arte. Se trata de entender para atender. Se trata de entender a las audiencias para atenderlas con amor, con respeto y calidad.

“Guardián de mi vida” es mi telenovela favorita porque Pablo Ferrer, Santiago Pineda, Hugo Moreno y Claudia Vázquez, entre muchas otras colaboradoras y entre muchos otros colaboradores, supieron actualizar una historia de Marcela Citterio y Enrique Estevanez que se escribió hace más de 20 años para otro país.

Problema número uno: el clasismo. Antes, que una persona rica se enamorara de una pobre era un conflicto. Hoy, no. En México, no.

Quien insista en este punto está promoviendo conductas que pudieran derivar en un delito. ¿Sí entiende la magnitud de lo que le estoy diciendo?

En “Guardián de mi vida” hay romances entre personas de diferentes niveles socioeconómicos pero no hay clasismo. Mire a Sofía (Silvia Navarro) y a Franco (Daniel Arenas). Mire a Barbie (Paulina Goto) y a Salvador (Diego Klein).

Habrá muchas cosas que los separen, pero nunca el saldo de sus cuentas bancarias. Ni ellas ni ellos lo mencionan. Es admirable. Es un cambio. ¡Bravo!

Los únicos que juegan con el clasismo son las villanas y los villanos. ¿Por qué? Porque como son villanas y villanos, lo que mueven es malo. Lo que mueven es lo que debemos combatir. ¡Gracias, Juan Osorio!

Quisiera saber cuántos K-Dramas y cuántas telenovelas turcas pueden presumir de algo como esto. Es en serio.

Pero espérese porque “Guardián de mi vida” se pone mejor. Yo sé que a TelevisaUnivision le preocupa mucho la parte de la moralidad porque no sé quién fue y les vendió la idea de que las telenovelas tienen que ser mochas.

Lo verdaderamente grandioso de la adaptación de este melodrama no es eso. Es su nivel de realidad sin dejar de ser estridente. Sin dejar de ser telenovela.

Una vez más le suplico que la mire con atención y que aprecie que ahí, tal y como sucede en nuestra vida en este 2026, la gente ya no tiene que pasar por 14 mil juicios y broncas legales para divorciarse.

Que ahí los secretos se descubren luego luego porque en estos tiempos existen mil y un recursos que no había antes.

Desde los celulares y las redes sociales hasta las pruebas de ADN y las cámaras inalámbricas.

¿Sabe usted lo complejo que es producir una telenovela hoy que tenemos tantos elementos que arruinan los trucos creativos que las sostenían antes?

“Guardián de mi vida” no sólo se sostiene, aprovecha todos los avances tecnológicos y sociales, y el resultado es una bomba de emociones que viajan a mil por hora.

Todo este asunto de las cámaras escondidas que vimos el viernes estuvo increíble.

Uno, frente a la pantalla, en verdad se preguntaba: ¿Qué van a hacer ahora? ¿Cómo van a resolver este conflicto? ¿Cómo lo van a hacer sin que se les acabe la “novela”?

¡Y no se les acaba! ¡Se pone más emocionante! ¡Más entretenida!

Usted está en su derecho de amar los K-Dramas, las telenovelas turcas y todo lo que quiera. Insisto: en todas partes hay cosas buenas y cosas malas.

Yo lo único que le pido es que no pierda la conciencia crítica y que aprecie lo que un ejército de mexicanas y de mexicanos está haciendo para entretenerla, para entretenerlo, y para pasar a la siguiente etapa de la historia de las telenovelas en México y en el mundo.

Luche con todas sus fuerzas por ver “Guardián de mi vida” de lunes a viernes a las 21:30 en Las Estrellas. Le va a gustar. De veras que sí.


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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