“¡El peor final de todos!” “¡Estuvo asqueroso!” “¡Yo quería más muertos!” “¡Fue un insulto!” “¡Está mejor el cómic!” “¡No cumplieron con las promesas que nos hicieron!”
Amo ver a los influencers y a las audiencias tirándose mierda en las redes sociales para ver quién despedaza peor el final de la serie “The Boys” de la plataforma PrimeVideo.
¿Por qué? Porque me confirma muchas de mis sospechas. No es lo mismo entretenimiento que diversión. No son lo mismo los contenidos del pasado que los contenidos del presente.
¿Para qué concepto se trabaja hoy? ¿Para el de entretener o para el de divertir?
Y sí, todo esto es importante porque es “poder suave”, porque forma, porque educa y porque se traslada a política, a religión y a cosas “peores”.
“The Boys” es una serie increíblemente buena que, a partir de una experiencia gráfica previa (como “The Walking Dead”) dice cosas importantes. En este caso, con superhéroes.
¿Qué tiene de especial “The Boys” frente a lo que están haciendo otras marcas como MARVEL? Que es muy fuerte (como “Watchmen”).
Son superhéroes que dicen groserías, profundamente escatológicos, sexualmente perversos y con un nivel de violencia que compite contra lo más rudo de lo más rudo de otras industrias como la de los videojuegos.
No cualquiera tiene estómago para ver “The Boys” pero vale la pena porque, tal y como ha sucedido en casos como el de la trilogía de “Batman” de Christophen Nolan, hay lecturas políticas, filosóficas y psicológicas.
¿Qué pasó en el final de esta serie? No se asuste, no le voy a vender trama.
Se lo voy a decir tal cual: terminó increíble, con un paquete de escenas poderosísimas, llenas de acción y mensajes, imágenes memorables y un epílogo particularmente bello.
¿Entonces por qué hay influencers y personas del público tan inconformes?
Por dos razones: la comunicación de la obra y el cambio generacional.
¿Se acuerda usted de “Emilia Pérez”? La película era una cosa, buena o mala, pero cada vez que sus responsables abrían la boca, la hundían más, más, mucho más hasta que acabaron con ella.
Como las audiencias ya no observan, o no observan sin la influencia de alguien más, parten de la comunicación de los contenidos para formarse un criterio.
Yo no sé quién hizo la comunicación de “The Boys”, pero ha de ser el mismo de “Emilia Pérez”. La hizo con las patas. Era como de otra serie. Y sí, prometió imágenes que jamás se vieron en PrimeVideo.
Resultado: muchas personas, en lugar de odiar la comunicación de la serie, odiaron la serie.
Para que vea lo importante que es la comunicación de los contenidos, hoy, y lo malas que son las audiencias para consumir.
Tenga miedo, mucho miedo. Así ya no se puede crear. Usted puede hacer la más grande obra maestra de todos los tiempos pero si su gente de comunicación se equivoca, aténgase a las consecuencias.
Hablemos ahora del cambio generacional. No se trata de dividirnos en jóvenes y viejos. Se trata de entender cómo era esto antes, cómo es ahora y sus consecuencias.
Antes nos entreteníamos. ¿Qué significa esto? Que antes nos sentábamos a ver, a oír y ya.
Ahora nos divertimos. ¿Cuál es la diferencia? Que ahora participamos.
No estamos aquí para disfrutar de un contenido. Estamos aquí para utilizarlo.
Para, a partir de él, ganar, salirnos con la nuestra, empoderarnos, llamar la atención, monetizar.
Por tanto, nunca ningún final nos va a gustar. Nunca ningún final nos debe de gustar. Siempre habrá un pero.
Si una persona del público reconociera que algo le gustó por completo, se habrá dejado vencer por el contenido, estará mostrando rasgos de debilidad.
Eso, hoy, es imperdonable. Son las lecciones que hemos aprendido diseñando nuestras propias bebidas en lugares como Starbucks, recibiendo las eternas gratificaciones de los algoritmos, aprendiendo que si las cosas no son como uno quiere, están mal.
Obviamente el final de “The Boys”, fuera el que fuera, no le iba a gustar a esta gente como tampoco le gustó el desenlace de “Stranger Things”, de “Game of Thrones”, de “Dexter” ni de nada.
¿Qué se hace en estos casos? Segundas partes, precuelas, secuelas, universos, películas. Lo que sea con tal de alimentar a estos monstruos de insatisfacción para que crean que algún día las cosas van a ser a su gusto.
Es un juego bastante macabro porque educa a las audiencias para que su único fin en la vida sea la discusión, la queja, la protesta.
Y, por otro lado, porque les está haciendo creer que todas las cosas son eternas. Y pues no, todo tiene un principio y un final.
Ahora traslade esto a la política, a la religión y a otras cosas “peores”. ¿No le da un poquito de miedo?
Luche por ver el final de “The Boys” en PrimeVideo. Es verdaderamente excepcional desde el punto de vista del entretenimiento.
Desgraciadamente, como de lo que se trata ahora es de divertirse, tendrá que buscarle defectos. Por tanto, jamás trascenderá. Usted lo desechará y pasará a lo que siga.
De eso se trata ahora. Cambio generacional, le dicen. Yo creo que es algo peor que nadie quiere denunciar porque muchas personas se niegan a respetar esta fuente, porque muchas personas se niegan a respetar el poder suave. Luego no diga que no se lo advertí.