Esta película mexicana es hermosa, diferente y se convertirá en algo mucho muy importante. De mí se acuerda.
Se llama “Sundown, secretos en Acapulco” y tiene un reparto encabezado por puras estrellas internacionales como Tim Roth (actor de Tarantino), Charlotte Gainsbourg (actriz de Lars von Trier) e Iazua Larios (actriz de Mel Gibson).
Todos bajo la dirección de Michel Franco, el genio detrás de títulos como “Después de Lucía”, “Las hijas de Abril” y “Nuevo orden”.
No sabe usted qué experiencia tan más perfecta. Hice la maldad de vivirla con cronómetro en mano, de tomar nota minuto a minuto, y es de no creerse su perfección estructural.
Y es que “Sundown” sí es el resultado de un genuino acto de creación, un filme que nace de alguien con un discurso, una cinta que todo el tiempo nos está sorprendiendo.
¿Sabe usted de lo que trata? Del sueño que muchos hombres hemos tenido alguna vez: mandar todo a la chingada para dedicarnos a comer, a chupar y a coger en la playa.
Sí, yo sé que dicho a sí suena extraño, grosero y hasta políticamente incorrecto. La verdad es que no le quiero contar nada para que “Sundown” lo pesque desprevenido como a mí.
Y si sus preocupaciones ideológicas van por asuntos como el machismo, el racismo y el clasismo, ni se agobie. Esta joya es un orgullo tanto de México como de lo que es y debe ser la comunicación en la actualidad.
Cumple con todo los requisitos políticos y sociales del mejor cine de hoy y está llena de aportaciones.
¿Me creería si le dijera que un altísimo porcentaje de la gente que sale aquí son auténticas mujeres y hombres de Acapulco que jamás habían actuado?
El trabajo de “coaching” actoral de la gran Mónica del Carmen (“Una película de policías”) es grandioso.
Y así como sucede con la gente, las imágenes que usted va a ver de ese famosísimo destino turístico tienen mucho de real.
No le digo que son documentales porque Michel Franco es un artista muy completo que nos lleva del Acapulco más elitista al más popular mientras intercala imágenes espectacularmente surrealistas.
Una vez más el fantasma de Luis Buñuel aparece en la obra de este director. Si no es con cerdos que salen en los lugares más insospechados es con ostiones que se retuercen, con peces que agonizan o con tomas hechas hasta con microscopios.
Esto es tan bonito que hasta Ely Guerra aparece cantando para amenizar una historia tan acapulqueña, tan mexicana, que se termina por convertir en un espectáculo universal.
Quiero ver la cara de los ingleses, de los chinos y de los espectadores sudafricanos cuando vean esto.
Por supuesto que lo van a entender, que les va a pegar y que los va a emocionar.
Yo primero pensé que era una película sobre las nuevas masculinidades, pero no es sólo eso. Es sobre la vida, sobre la libertad, sobre las cosas que verdaderamente importan.
Es justo lo que la humanidad necesita ver hoy cuando estamos cerrando la pandemia con una nueva escala de valores, con una nueva manera de entenderlo todo.
Y es para mujeres, y es para hombres, y es para personas muy jóvenes, y es para adultos mayores.
Hay algo en el cine de Michel Franco que siempre acaba por representarnos a muchos. Esta película, una vez más, nos representa. Me representa.
Luche con todas sus fuerzas por ir ya, pero ya, a su sala cinematográfica más cercana a ver “Sundown, secretos en Acapulco”.
Luego, cuando se la pase ganando premios en otras partes del mundo y no la pueda ver, no diga que no se lo advertí. Le va a gustar. De veras que sí.