Hay que hablar de lo que pasó el fin de semana con The Boys y Netflix. Hay mucha gente muy inquieta y algo que no podemos dejar de poner sobre la mesa.
¿Qué fue lo que sucedió con The Boys? Terminó la segunda temporada en Amazon Prime Video.
¿Qué fue lo que pasó en Netflix? La película Hubie Halloween se colocó en primer lugar de está importantísima plataforma.
¿Por qué hay mucha gente inquieta? Primero, porque muchas personas seguimos extasiadas ante todo lo que vimos en el final de temporada de The Boys.
Fue increíblemente espectacular, diferente, emocionante, profundo, intenso. Lo máximo de lo máximo.
Y, segundo, porque ya se nos está haciendo costumbre sustituir las salidas al cine por las reuniones familiares para ver una pelícuña en Netflix.
Parece que la nota de The Boys no tiene que ver con la de El Halloween de Hubie, pero no.
¿Qué es lo que no podemos dejar de poner sobre la mesa? Que la industria del espectáculo está pasando por la peor crisis de su historia por culpa del covid-19 y esto aplica lo mismo para México que para Hollywood.
Jamás se habían cerrado tantas salas cinematográficas al mismo tiempo. Jamás se había obtenido tan poco dinero por conciertos, shows y obras de teatro.
Lo que se está recaudando no alcanza ni para cubrir gastos. Los hábitos de las audiencias están cambiando.
¿Cuál es la nota de todo esto que le estoy diciendo? Los cambios a nivel fondo y forma en la industria del entretenimiento.
The Boys no es una serie para ver como muchas otras producciones de superhéroes. Es una serie para participar, para opinar, para hacer memes.
Hubie Halloween no es una película especial para televisión. Es una película para ver en casa y recibir lo mismo que cualquier persona recibiría en una sala cinematográfica.
The Boys no compite contra otras series de los diferentes sistemas de distribución de contenidos en línea, compite contra lo mejor del cine de Hollywood y, “peor” tantito, contra los mismísimos videojuegos.
El Halloween de Hubie no compite contra las películas que están en los cines tradicionales, compite contra la experiencia de las salas cinematográficas porque la podemos gozar sin gastar y sin exponer nuestra salud.
The Boys es, ante todo, una historia familiar. Violencia más, violencia menos. Sexualidad más, sexualidad menos. Groserías más, groserías menos. Lo que nos une alrededor de ella es que se están jugando grandes valores familiares: paternidad, maternidad, infancia.
Hubie Halloween es, ante todo, una historia familiar. Lo que nos une alrededor de ella es que se están jugando grandes valores familiares: paternidad, maternidad, infancia.
The Boys apela a una de las páginas más queridas de la cultura pop: los superhéroes con sus uniformes y sus superpoderes.
Hubie Halloween, también. Aquí lo que importa es el día de brujas, las fiestas de disfraces, las bromas, los sustos.
Si a todo esto le sumamos hechos como que la temporada dos de The Boys se fue distribuyendo poco a poco y que el fenómeno cinematográfico del fin de semana del 2 de octubre fue otra película, la entrañable Ahí te encargo, llegamos a una conclusión:
Hay una tendencia a sustituir las salidas al cine por experiencias cortas y familiares de fin de semana, por experiencias que nos invitan a participar, por experiencias que nos dejan algo.
Qué duro para el cine y para los que se quedaron en la vulgaridad televisiva. Qué interesante para el público y los creadores de nuevos contenidos. ¿A poco no?
alvaro.cueva@milenio.com