“The Sandman” y “Predator: Prey”

El pozo de los deseos reprimidos

Álvaro Cueva

Álvaro Cueva
Ciudad de México /

¿Se acuerda usted de cuando Netflix llegó a nuestro país? ¿Recuerda lo que pasaba cuando se estrenaban sus primeras producciones originales?

Todos corríamos a ver títulos como “House of Cards”, “Orange is The New Black” y “Sense8” y no sólo nos desvelábamos aprendiendo a “maratonear”, sentíamos que genuinamente estábamos viendo algo que no existía en ninguna otra ventana de la industria de la televisión.

Le doy mi palabra como crítico profesional de televisión con más de 35 años de experiencia que cuando vi “The Sandman” sentí exactamente la misma emoción que sentía en aquella época inolvidable.

Fue como volver a los orígenes de Netflix, a la gran Netflix que cambió la historia del entretenimiento a nivel mundial.

Por eso le quiero rogar que la busque a pesar de la increíble cantidad de estímulos que hay en el ambiente, a pesar de las muchísimas plataformas a las que tenemos acceso en este 2022 y que están aquí precisamente porque quieren ser Netflix, como aquella Netflix.

Para mí “The Sandman” es algo más que una serie. Cualquier cosa que le diga se va a quedar chica en comparación con el amor y la admiración que siento por esto.

Le explico: hace muchos años, décadas, cuando las novelas gráficas eran consideradas un subproducto de cuarta, tuve el inmenso placer de conocer los libros en los que está inspirado este concepto.

Los gocé de una manera mucho muy profunda porque no sólo se me hicieron emocionantes, me parecieron preciosos, inteligentes. No por nada su autor es el mismo de “American Gods” (Neil Gaiman).

El punto es que se trataba de algo tan sofisticado y tan lleno de símbolos que jamás me imaginé que alguien fuera a tener el valor de transformarlo en una película, mucho menos en serie.

Hoy viernes 5 de agosto se estrena en Netflix la serie de “The Sandman”, tuve el gran honor de verla completa y quiero ser muy sincero: me pareció una obra maestra, superó mis expectativas, me enloqueció.

Para los que adoramos los libros, es como una caricia, un reconocimiento a todo lo malo que las “buenas conciencias” nos decían para insultarnos por “perder el tiempo” leyendo esa “basura”. ¡Es una bendición!

Para los que jamás han visto las novelas gráficas, que no saben nada y que creen que “El arenero” es un villano de “Spiderman”, esto va a ser una revelación.

No le voy a contar detalles para no arruinarle la experiencia pero le pido que cuando comience a ver esto no se conforme con el episodio uno, que “maratonee”, que vaya de las gárgolas a los demonios, que aprecie la exquisitez de la producción y el altísimo nivel de ese reparto encabezado por pura superestrella que usted inmediatamente reconocerá de lo mejor del cine, el “streaming” y la televisión.

Ni hablar de los valores de producción. Cuando digo que esto es una obra maestra no me refiero a apreciaciones personales, hablo de cuestiones muy concretas, tangibles, que tienen que ver con la puesta en pantalla, la dirección, la fotografía, el arte, los efectos especiales y todo lo demás.

Netflix, la primera Netflix, la gran Netflix, ha vuelto. Y ha vuelto con uno de los títulos consentidos del público que ama los comics y la fantasía.

Luche por ver ya, pero ya, “The Sandman”. Le va a gustar. De veras que sí.

GENIAL

Hoy viernes 5 de agosto es un día fundamental para los millones de fanáticos de “Depredador” en los cinco continentes porque se va a estrenar “Predator: Prey” en Star+.

¿Qué es esto? La nueva película de esta franquicia tan querida. Pero no sólo eso, si usted es un verdadero admirador de este concepto, la puede tomar como una precuela, como un título que viene a redondear lo que muchos hemos seguido durante años.

Le recuerdo: en 1987, cuando Hollywood se esmeraba en poner a soñar a las multitudes con títulos cada vez más creativos, cuando la amenaza de las películas en video se combatía con producciones imposibles de reproducir en una televisión y cuando la Guerra Fría estaba a todo lo que daba, se estrenó “Depredador” (“Predator”).

Me acuerdo perfectamente bien. El gran gancho para ir al cine era la presencia del ídolo de ídolos Arnold Schwarzenegger.

Sólo que cuando uno salía del cine terminaba sintiéndose igual que al final de los grandes clásicos de aquello años como “Gremlins” y “Ghostbuster”. Era más la fascinación que uno tenía por los personajes fantásticos que por los actores de carne y hueso.

Y los “depredadores” se convirtieron en un objeto de culto como “RoboCop” y “Terminator”.

Para no hacerle el cuento largo, desde entonces se han hecho muchas películas de “Predator” y esto se ha convertido en una franquicia tan exitosa que hemos visto a sus protagonistas luchando contra el mismísimo monstruo de “Alien”.

“Prey”, la película que se estrena hoy en Star+”, es lo máximo. Tuve el privilegio de verla y todavía estoy flotando de placer.

Si no existiera “Depredador”, sería un gran filme, una experiencia sólida capaz de entretener a las audiencias con unas aventuras increíblemente bien planteadas para las necesidades ideológica de la actualidad.

Usted sabe: inclusión racial, empoderamiento femenino, respeto a los pueblos originarios, defensa del medio ambiente.

Como parte de “Depredador”, es una joya, un título que remata con absoluta perfección todo lo que se ha construido a lo largo de las otras películas.

Vista como una precuela, “Prey” es capaz de sacarle gritos de emoción a las millones de personas que dominan el tema.

No le voy a hacer la grosería de venderle trama pero ahí, por ejemplo, usted se va a enterar el origen de cierto objeto que juega en la franquicia y eso no deja de ser gratificante.

Como seguramente usted ya sabe, “Predator: Prey” es una superproducción de época y eso le otorga un aire de belleza que jamás habíamos visto aquí.

Sí puede, porque todo el tiempo va a estar excitada, excitado, deténgase a observar la fotografía. Aquí hay imágenes de un preciosismo nada común en un filme de esta naturaleza.

¿Cuál es la nota? Que “Predator: Prey” no es una película de verano por la que usted vaya a pagar en una sala cinematográfica, pero es una película que no le pide nada a la más cara de las películas de verano, con un elemento 100 por ciento sacado de este tipo de cine, que usted va a poder disfrutar en “streaming”.

Es como si lo nuevo de “Star Wars” se estrenara en Disney+ y no en los cines. Es un acontecimiento a nivel industria.

Luche con todas sus fuerzas por ver “Predator: Prey” inmediatamente. Le va a encantar. De veras que sí.

alvaro.cueva@milenio.com

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