'Una artista en la familia'

Ciudad de México /

Esta columna está dedicada a todas las gobernadoras y gobernadores, y a todas las secretarias y secretarios de cultura de todos nuestros estados.

Por favor, si usted las conoce, los conoce o tiene su contacto, compártales este material porque les va a servir, les va a hacer bien.

Tienen que pedir ya la película “Una artista en la familia” obvio, para que la vean pero, sobre todo, para que la programen y la tengan como material obligado en sus casas de la cultura, utopías, FAROS y PILARES.

Jamás se había hecho una película así en este país.

¿Qué pasa? Que la gente detrás de esto lo manejó mal la primera vez que subió a plataformas y a nadie le dieron ganas de verla. Parecía una comedia romántica más del montón. ¡No, gracias!

“Una artista en la familia” no es sólo una película hecha por el pueblo del estado de Chiapas. Es una muy alegre, conmovedora y completa experiencia de cine comunitario.

¿Cuál es la diferencia con otras joyas de este tipo como “La reserva” y “Estoy todo lo iguana que se puede”?

Que “Una artista en la familia” es un filme que explica, de una manera de muy entretenida, por qué es importante la cultura, cómo la cultura cambia la vida de las comunidades, por qué la cultura tiene que ser un derecho y no un privilegio.

Es un poema social sin dejar de ser unas cinta palomera, chistosa, bonita, inspiradora, romántica y familiar.

Olvídese por favor de todas las densidades típicas de esta clase de materiales, véala y recomiéndesela a quienes normalmente no juegan en la ecuación del cine mexicano:

A las mujeres y los hombres de los estados de la república, a la gente sencilla sin ambiciones intelectuales, a esas personas que usted conoce que siempre soñaron con escribir, pintar, actuar, cantar, bailar o filmar y que no pudieron (o no pueden).

¿Por qué? Porque “se van a morir de hambre”, porque “eso no es un trabajo de verdad”, porque “no te vas a casar” y todas esas estupideces de “Las buenas conciencias”.

Yo sé que esta película está hecha con menos de dos pesos, que se ve demasiado sencilla y que de seguro jamás la veremos en el Festival de Venecia.

Pero me enamoré de ella porque la sentí honesta, la sentí de verdad y porque, a diferencia de la mayoría de los contenidos nacionales e internacionales que tenemos en las salas cinematográficas y en las plataformas, aquí nadie siguió un machote.

Las escritoras Sandra Burgos y Claudia Orantes se tomaron la molestia de crear, de remar contracorriente, de abrir su corazón.

Eso de seguro saca mucho de onda a las audiencias enviciadas ya con el “pan con lo mismo” pero es algo que urgía, algo que alguien tenía que hacer. ¡Gracias!

Hay dos cosas muy hermosas en “Una artista en la familia”: la realidad y el reparto.

Las odiseas que vive la protagonista de esta historia son exactamente las que pasan todas las personas que quieren, como ella, montar una obra de teatro.

Así de absurdas. Así de tremendas. Esto tiene un valor casi, casi, de documental.

Y lo del reparto es increíble porque tenemos a muchas de las mejores actrices, a muchos de los mejores actores del gran cine mexicano como Lisa Owen, Carlos Aragón, Pilar Ixquic Mata y Alejandro de la Madrid construyendo algo con el pueblo de Chiapas y con excelentes talentos que o no están tan choteados, o que llevan pocos años en este negocio.

El resultado es un gran acto de amor a la cultura. No lo puedo decir de otra manera.

Michelle Betancourt, la protagonista de este filme, es una revelación. Le auguro un futuro magnífico. En serio. No la perdamos de vista.

¿Cuál es la nota? Que ya llegó “Una artista en la familia” a Prime Video y que eso le va a permitir llegar a más personas en más lugares.

Hágame un favor: recomiéndesela a las gobernadoras y gobernadores, y a todas las secretarias y secretarios de cultura de todos nuestros estados.

Y luche con todas sus fuerzas por verla en Prime Video. Le va a gustar. De veras que sí.


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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