Hay mucha necedad en la industria de la televisión mexicana, ejecutivos acomplejados que quisieran estar en Netflix, que todo lo quieren cambiar.
Hoy, como nunca, no hay que cambiar nada, hay que sostener lo construido, hay que regresar al origen. Por eso celebro el inicio de la nueva temporada de Una familia de diez, el domingo pasado, en Las Estrellas.
¿Por qué? Porque no hubo cambios, porque sus responsables, en lugar de moverle, entendieron el momento histórico por el que estamos pasando y sostuvieron aquello exactamente como se quedó.
Ver aquello no sólo fue divertidísimo, fue un momento de certeza, se seguridad, de poder.
Fue maravilloso volver a ver a nuestros personajes favoritos, interpretados por actrices y actores que amamos profundamente, viviendo esas aventuras que ya sabemos por dónde van, qué nos van a dar y cómo van a terminar.
En verdad fue un inicio de temporada magnífico porque cerró aquella locura que quedó abierta la temporada pasada con Macuspana de Aviación y porque remató con la inclusión de Alejandro Suárez.
¿Por qué si le digo que no hubo cambios señalo lo del maestro Suárez?
Porque don Alejandro no llegó en calidad de “gócenme”, entró de una manera orgánica, preciosa, exactamente con Edgar Vivar entró a Vecinos hace algunos meses.
El mensaje es muy claro: Televisa no se traiciona, sigue creando contenidos para las nuevas generaciones, pero apelando al prestigio ganado desde hace años, a las estrellas que creó, al imaginario colectivo que todos manejamos.
Felicidades a todas y cada una de las personas involucradas en este lanzamiento. ¡Felicidades por entender!
Masculino y femenino
¿Sabía usted que hace muchos años, antes de que se hablara de todas estas cuestiones de género y de nuevas masculinidades, la gran Yazmín Alessandrini ya había creado un programa especializado en estos asuntos?
Se llama Exclusivo para hombres, pero que también le interesa a las mujeres y es una verdadera maravilla.
Cada vez que lo miro, revivo la época de oro de la radio y de la televisión cuando personalidades como María Victoria Llamas, Verónica Ortiz y Patty Kelly rompían esquemas poniendo sobre la mesa los grandes temas tabú de la sociedad mexicana.
Exclusivo para hombres se transmite los sábados a la medianoche por Telefórmula con la atinadísima co-conducción de César Pineda Dosal y la colaboración de extraordinarios especialistas de diferentes vertientes y generaciones.
Como bien dice el nombre de esta emisión, el juego es hacer un programa “masculino”, pero en realidad también es para mujeres, para todos.
Amo esta revista porque dice cosas que no se dicen en ningún otro lado, porque Yazmín es sinónimo de credibilidad, de inteligencia, y porque ahora, por el tema de la pandemia, se hace por “zoom” pero con una producción de Miguel Ángel Bitar particularmente afortunada.
¿Cuál es la nota? Que el sábado pasado Exclusivo para hombres cumplió diez años al aire, diez años de una historia exitosísima, diez años de orgullo y calidad.
Me uno a Telefórmula en las celebraciones de este aniversario tan importante porque éste es el tipo de programas que hay que sostener, que hay que defender, que hay que promover.
¡Así se hace! Que vengan muchos años más. ¡Felicidades!
alvaro.cueva@milenio.com