Ya nada tiene sentido

Ciudad de México /

Fíjese lo que está pasando: como ahora cada persona consume sus contenidos como quiere, cuando quiere y donde quiere, ya no hay manera de comentar los finales ni de las series ni de las telenovelas.

Eso que era antes de lo que más se hablaba, lo que perduraba, ya no existe.

Es más, a nadie le consta que las audiencias, hoy, terminen de ver las cosas que comienzan porque con esta obsesión por tener al público eternamente drogado con estrenos, estrenos y más estrenos, da lo mismo si la gente acaba o no acaba.

No tenemos un problema, tenemos muchos porque estamos educando a una sociedad para que normalice el dejar las cosas a medias, porque le estamos quitando la razón a la creación, distribución y consumo de contenidos, y porque tarde o temprano las nuevas generaciones dejarán de sentir interés por todo.

Suena normal que, en este 2026, una persona no se quiera abonar a un melodrama seriado de más de 50 capítulos. Pronto será normal que esa misma persona no quiera ver un solo video de más de un minuto.

¿Por qué le estoy diciendo esto? Porque tengo un problema profesional y estoy muy molesto: ¿Cuándo debo escribir del final de “Doménica Montero”?

Le estoy hablando de la telenovela número uno de México, del cañonazo de la televisión nacional. Su desenlace es, periodísticamente, una prioridad.

¿Y? ¿Cuál es el problema? Que este joya protagonizada por Angelique Boyer y Marcus Ornellas casi, casi, acaba de empezar en Las Estrellas.

Pero termina el 17 de febrero en Estados Unidos, y en dos semanas más en VIX.

¿Usted cree que la gente de Estados Unidos no va a filtrar el final por Telegram? ¿Usted supone que no va a subir las imágenes a TikTok? ¿Usted imagina que no va a decir nada en sus Stories?

¡Por el amor de Dios! Esas audiencias no sólo lo van a hacer, se van a encargar de subir videos de “Soy tu dueña”, “La dueña” y la “Doménica Montero” de 1978 para comparar, ganar “likes”, ganar “views” y jugar a la polémica.

O sea, para sacarle ventaja, para ganarle a la televisora. Esto es promoción de la piratería derivada de una pésima estrategia de programación. Es delicadísimo.

Le vuelvo a preguntar: ¿Cuándo debo escribir del final de esto?

Vamos a suponer que, por la más elemental ética, me callo, que no digo nada, que guardo la nota hasta el momento de la transmisión de esto en Las Estrellas.

¿Qué va a pasar conmigo? Que voy a quedar como un imbécil, como un vendido, como un agachado al que cualquiera le puede comer el mandado por haberme puesto a favor de Televisa.

O sea, lo que es un valor se acaba convirtiendo en un antivalor. ¿Le sigo?

Sí, le sigo porque el hecho de que a nadie le importe esto significa que da lo mismo si el público sabe o no sabe lo que va a pasar en una telenovela.

Es la misma historia de los malditos adelantos que nos ponen siempre cuando acaba un capítulo en la televisión abierta privada nacional.

Poner eso no significa que se esté enganchando a la gente. Significa la muerte del suspenso que era, ancestralmente, la razón número uno por la que las audiencias veían un melodrama seriado.

Sí, todos conocemos las reglas y sabemos que esto termina siempre en boda católica con la novia vestida de blanco, pero lo sabroso era todo lo que pasaba antes de ese momento y que ahora nadie cuida.

Una industria donde nadie cuida nada es una industria en declive. Preocúpese.

¿Pero sabe usted qué es lo más frustrante de todo? Que aquí está su tarado que no se ha perdido ni una escena de ningún capítulo de todo lo que se ha transmitido legalmente por VIX.

¿Y todo para qué? Para nada. Para perder. Para perder periodísticamente después de haber perdido tiempo y dinero.

Y lo mismo le debe de pasar el público no cautivo, que es cada vez mayor, de esta clase de contenidos.

¿Cuál es el sentido de ver telenovelas mexicanas hoy? ¿Cuál es el sentido si las van a ver primero en otros países, si para verlas hay que pagar una plataforma, si da lo mismo si uno se emociona o no, y si a nadie le interesan los desenlaces?

Luche por ver el final de “Doménica Montero” cuando quiera o cuando pueda. El 17 de febrero en Estados Unidos, dos semanas después en VIX, el 27 de marzo en Las Estrellas o nunca, que es lo de hoy. Le va a gustar. De veras que sí.


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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