“Duda razonable” y el silencio del gobierno

Ciudad de México /

Me preocupa el silencio de las autoridades alrededor de la miniserie “Duda razonable, historia de dos secuestros” de Netflix.

Me preocupa porque esto las coloca a un nivel más allá de la arrogancia, esto significa que ya no les importa la opinión pública, porque esto quiere decir que el poder de las plataformas no es tan grande como creíamos.

¿Qué se necesita para que esto se resuelva? ¿Que salga en las televisoras tradicionales? ¿No es un tanto contradictorio que nuestro gobierno, que tanto se quejó de esos medios, les haga más caso que a una plataforma de trascendencia global como Netflix?

Sí es muy fuerte que nadie de ahí diga nada, que nadie de ahí haga algo porque esta propuesta de Roberto Hernández, a diferencia de la mayoría de los contenidos con los que las autoridades tienen que lidiar a diario, no está diseñada para apoyar o para perjudicar a un político, para apoyar o para perjudicar a un partido.

Es lo que es, la realidad de este país donde cualquier policía puede detener a quien se le dé la gana, acusarlo de lo que se le ocurra, torturarlo, encerrarlo, arruinarle la vida, desgraciar a su familia y condenarlo a vivir tras las rejas durante décadas.

No sé usted, pero yo jamás había visto algo así, suponía que con los juicios orales todo esto había cambiado, pero no, tengo la impresión de que se volvió más cínico.

En cualquier otro país, los protagonistas de esta historia de terror ya estarían en libertad, ya hubieran rodado cabezas, ya se hubieran producido cualquier cantidad de mesas de debate y ya se hubiera hecho algo a nivel gobierno.

¡Pero no! Siento como si nuestros políticos nos estuvieran diciendo: ¡No pasa nada! ¡Es Netflix! ¡Es una plataforma fifí! ¡No es televisión abierta! ¡Es un caso aislado!

¿Caso aislado? “Duda razonable” es un trabajo documental tan profesional que las apreciaciones personales son sustituidas por datos contundentes, por información incuestionable, por algo que todos debemos ver, discutir y presionar para que cambie.

Duele que situaciones tan complejas como el secuestro sean utilizadas no para capturar a los verdaderos secuestradores sino para cuestiones inhumanas.

Imagínese, por favor, lo que sucede con otros delitos de alto impacto mediático como el narcotráfico, la trata de personas, la violencia en contra de la mujer y la pederastia.

Hagamos algo para que “Duda razonable, historia de dos secuestros” no se pierda en la inmensidad de los contenidos que tenemos en el mercado, para que trascienda a un nivel igual o superior que “Presunto culpable”, para que podamos volver a salir a la calle sin miedo.

Sin miedo a los policías, sin miedo a los señores que al vernos piensan que les vamos a hacer algo, sin miedo a los fiscales, sin miedo a la justicia. ¡A la justicia!

Sí, yo sé que usted, como millones de personas, después de estos dos años de terror, está harto de los contenidos noticiosos, pero por la más elemental humanidad tenemos que ver esta miniserie, hacer que funcione y ayudar a los involucrados mientras nuestro gobierno se manifiesta alrededor de este material. 

Me preocupa el silencio de las autoridades alrededor de la miniserie “Duda razonable, historia de dos secuestros” de Netflix. ¿A usted no? 

Álvaro Cueva

alvaro.cueva@milenio.com


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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