Sabes que vives en una ciudad de avanzada cuando el gran tema noticioso, cuando el gran tema social, tiene que ver con la protección de los animales.
Una sociedad que se preocupa por la vida, la salud, la dignidad y el respeto de lo que ahora llamamos seres sintientes es una sociedad de primera.
Me siento muy orgulloso de lo que está pasando en la capital de todas las mexicanas, en la capital de todos los mexicanos.
En menos de una semana se dieron dos notas que sacudieron a la población con mucha más pasión que los grandes temas internacionales.
La primera: el traslado de cientos de perros y gatos del Albergue Franciscano.
La segunda: la reinvención del Mercado de Sonora.
Hablemos del Albergue Franciscano. Atrás de esta historia hay muchos antecedentes hermosos, muchos intereses de muchas instancias y un operativo que puso en resguardo a los animales que vivían ahí.
Como aquí había antecedentes hermosos, el Albergue Franciscano, a lo largo de un montón de décadas, se hizo de amigos, de un prestigio. Obviamente quienes vivieron esos momentos tan bellos tienen una posición muy específica.
Como aquí hay muchos intereses, por increíble que parezca, el Albergue Franciscano ahora tiene enemigos y esto es una mina de oro para medios y redes. ¡Quién no va a querer participar!
El gobierno de Clara Brugada escuchó protestas, detectó irregularidades y como nunca en la larguísima historia de la Ciudad de México, montó un operativo inmenso, monumental, de lo más grande del mundo y se llevó a los animales.
¿Qué está pasando ahora? Todo el mundo se está peleando. Que si el Albergue Franciscano era lo máximo. Que si el Albergue Franciscano se había convertido en un infierno. Que si los apoyos. Que si el terreno.
Y paralelamente a esto, que si el operativo fue una masacre, que si golpearon gente, que si esta dictadura tan terrible le está quitando heroísmo a los defensores independientes. ¡Todo un manjar noticioso!
Hablemos del Mercado de Sonora. Estamos ante uno de los espacios más especiales de todo México porque no estamos hablando de un mercado más del montón.
¡No! El Mercado de Sonora es el mercado de las limpias, de los hechizos, de la brujería y de muchas creencias más que además de hierbas y amuletos requieren de animales para su sacrificio ritual.
Suena espantoso. Era espantoso. Era otro México. Y tan lo era que con el paso de los años, en ese lugar, además de animales para esas actividades, poco a poco se fue normalizando la venta de seres sintientes para otros fines, coqueteando con las tiendas de mascotas.
El punto es que aquello era inadmisible, pero nadie se atrevía a hacer algo hasta que comenzó esta administración y se prohibió la venta de animales en el Mercado de Sonora invitando a los locatarios a cambiar de giro en una ejercicio de renovación admirable.
Las imágenes son impresionantes. El mercado se está reinventando. Está quedando precioso. Y lo más llamativo son los videos de los locatarios luchando por tomarse “selfies” con Clara Brugada.
¿Cuál es la nota? Que los medios y las redes dicen que los locatarios están furiosos, inconformes, que su nivel de afectación es monstruoso. ¿Pues no que amaban mucho a los animales?
El caso es hacer ruido, jugar al debate. ¡Lo de siempre! Uno ve las imágenes y nadie se ve medianamente furioso, inconforme ni afectado. Al contrario, hay algo parecido a la paz, a la esperanza.
¿A dónde voy con todo esto del Albergue Franciscano y del Mercado de Sonora?
A que es bellísimo tener una sociedad donde el eje del debate sean los derechos de los seres sintientes.
Como en todas las historias de todo tipo, aquí hay personas que tienen la razón, personas que están equivocadas, gente que se quiere lucir, medios que mienten, redes que exageran.
Lo importante, insisto, es que nos demos cuenta del cambio, de nuestro nivel de evolución.
Ya no estamos ni en los tiempos en que se fundó el Albergue Franciscano ni en los que permitieron que el Mercado de Sonora se convirtiera en el mercado de los animales.
Estamos en una nueva Ciudad de México que lucha por la vida y el cuidado con responsabilidad de todos los seres sintientes y eso hay que reconocerlo. Hay que celebrarlo.
Como decía Mahatma Gandhi: “La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados”.
Y ésta es una gran nación, una gran capital. ¿A poco no? ¡Felicidades!