El miedo al covid-19

Ciudad de México /

¿Y si me contagio? ¿Qué va a pasar si me da coronavirus? ¿Qué va a pasar con mi familia? ¿Cómo les voy a decir que tengo los síntomas?

No tengo seguro. ¿Adónde me van a llevar? ¿Qué me van a hacer? ¿Lo voy a soportar? ¿Y si me muero? ¿Qué van a hacer con mi cadáver?

Cada quién se distrae con lo que quiere, pero hay un punto en que deja de ser chistoso subir cosas a las redes sociales, mirar la primera pantalla que se nos atreviese o jugar a atacar al gobierno.

Hay preguntas que nadie quiere hacer, pero que a muchos nos están quitando el sueño:

¿Quién será el siguiente en morir? ¿Será alguien de la familia? ¿Esa amiga tan querida? ¿El compañero con el que nos llevamos tan bien? 

¿Quién se va a contagiar en los próximos días? ¿Nuestros hijos? ¿Nuestros padres? ¿Los abuelos? ¿Nuestros mejores amigos?

¿Quién está contagiado y no lo sabe? ¿Nuestro más grande amor? ¿Esa persona que significa tanto en nuestra existencia? ¿Nosotros?

¿Y si ya tenemos el virus y no lo sabemos? ¿Y si no se ha manifestado, porque tienen que pasar dos semanas, pero ahí está, porque un día, sin querer, nos tallamos los ojos?

De nada sirvió que usáramos guantes. El señor que recoge la basura nos tosió en la cara. De nada sirvió que nos encerráramos. El día que fuimos al súper, una señora estornudó.

Yo la vi, la sentí. Nos salpicó. Llenó de virus las latas de frijoles. ¡Deberían meterla a la cárcel!

¿Tengo fiebre? ¿Es fiebre o el calor de la primavera? ¿Estoy teniendo problemas para respirar o ya me sugestioné de tanto ver las noticias?

¡Qué horror, las noticias! Cada día hay más muertos y más reportes de más historias más espantosas.

Veo los noticiarios y a la única conclusión a la que puedo llegar es que me voy a morir en las próximas semanas, y me voy a morir feo.

Si no me mata el coronavirus, me va a matar la institución que me atienda porque ninguna sirve para nada y porque en ninguna hay equipo.

Vivir en México en 2020 es como estar sentenciado a muerte. Todo es inevitable: entraremos en la fase tres, se contagiarán, nadie podrá salir de su casa. ¡Tiemblen!

Luego entraremos en la fase cuatro. Muchos morirán, solos. Si está pasando en tantos países tan avanzados, ¡que no pase en el nuestro!

No, aquí va a estar peor. Nos lo merecemos. Por eso los historiadores gozan hablando de cómo las epidemias arrasaron con nuestros ancestros. Por eso hay tanta gente retando a la muerte.

Total, si ya nos vamos a morir, ¡qué caso tiene encerrarse a pasarla mal en nuestros últimos momentos!

Por favor perdóneme por escribirle hoy este texto tan provocador. No es que las cosas sean así. No es que todos tengamos que contagiarnos y morir.

Es que hay una suerte de espíritu colectivo que nos está llevando a la desesperación por el tamaño de la pandemia, por el pésimo manejo de la comunicación de muchas instancias, por la irresponsabilidad de algunos medios y por el desastre de la infodemia.

Yo, como usted, tengo mil dudas, pero le suplico que reflexione. ¿Qué está pasando aquí, además del covid-19? ¿Por qué estamos viviendo esta cuarentena como la estamos viviendo? ¿La podríamos vivir de alguna otra manera?

Piénselo. Esto no tendría que ser tan infernal como está siendo. ¿O usted qué opina? 



alvaro.cueva@milenio.com

  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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