A ver, a ver, a ver. Esto sí está muy feo y, como viene cargado de estigmas, no se comenta.
Ni siquiera es un tema político o de infodemia. No se comenta. Al parecer no se debe comentar.
¿De qué estoy hablando? De la pandemia de VIH y del alarmante crecimiento de las infecciones de transmisión sexual en México y en el mundo.
¿Qué pasa con el VIH? Que como ahora la gente no se muere de SIDA como en el pasado, “da lo mismo” si te lo transmiten o no.
¿“Da lo mismo”? ¿En serio? Ahí está el problema. No hay información masiva y si usted no pertenece al colectivo LGBT, pues peor.
No es que sigamos manejando la idea de que ésta es una “enfermedad” de jotos. Es que ahora estamos peor porque la gente de la diversidad está dividida, peleada, mal.
¿Qué ocurre con las infecciones de transmisión sexual (ITS)? Que como existen los medicamentos preventivos y los que tratan la infección por VIH, son pocas las personas que se cuidan de lo demás.
Por tanto, les da eso, lo demás: virus del papiloma humano, clamidia, gonorrea, sífilis, herpes genital y Hepatitis B entre muchas, muchísimas otras enfermedades.
Yo no soy médico ni sé utilizar de una manera políticamente correcta el lenguaje para hablar de estas cuestiones.
Sólo sé que vi gente morir de SIDA, que veo la irresponsabilidad de las nuevas generaciones (muchas veces estimuladas por las redes sociales y las Apps de ligue) y no puedo con eso.
Y no, no estoy de acuerdo con esa visión de “tengo derecho a enfermarme de lo que quiera”. Eso no es un derecho. Es una aberración y, peor tantito, es un problema de salud pública.
¿Por qué le estoy hablando de esto? ¿Por qué hoy?
Porque el 13 de febrero fue el Día Internacional del Condón, tuve el honor de participar, al lado de grandes personalidades, en la conducción de las celebraciones alrededor de esto en la Clínica Especializada Condesa de Iztapalapa y en la de la Cuauhtémoc, y acabé muy sensibilizado.
Más allá de la gente que conocí, de las historias que escuché y de las agrupaciones e instituciones que vi trabajando, urge que volvamos a poner al condón en la ecuación de la prevención.
La razón es muy simple: a lo mejor ya hay medicamentos para prevenir la transmisión del VIH, pero sólo son para el VIH. Para lo demás sólo existe el condón.
Aunque usted no lo crea, hay comunidades en el colectivo LGBT dedicadas a discriminar a las personas que se cuidan, a atacar a los que se atreven a proponer estos temas en los antros, en las fiestas y en los lugares en encuentro.
Y más allá de la diversidad sexual, nadie piensa en las mujeres cuando se habla de ITS. Nadie piensa en protegerlas. Nadie piensa en informarlas.
Desde mi trinchera, que es la de los medios de comunicación, se me cae la cara de la vergüenza ante el retroceso que estamos padeciendo.
En 1990, teníamos telenovelas que hablaban de esto (“Amor de nadie”, Carla Estrada). Hoy, no.
A lo mejor soy un idiota que merece todos los insultos que recibe en el mundo digital, pero jamás he visto un melodrama seriado que hable de las diferencias entre el condón externo y el condón interno.
Mucho menos una serie mexicana que invite a las audiencias a protegerse o que, mínimo, tenga personajes que usen la profilaxis preexposición (PREP) o la profilaxis postexposición (PEP).
No conozco una película nacional que le haya digo al público que indetectable es intransmisible.
Yo sé que para muchas personas estoy hablando en un idioma desconocido. ¡Por eso estoy preocupado! Porque esto lo tendríamos que saber y manejar todas, todos y todes en este país como manejamos lo del sarampión y lo de la diabetes.
Por favor ayúdeme a que volvamos a poner el tema del condón sobre la mesa, a que volvamos a informar sobre VIH, sobre ITS y sobre todos estos asuntos de salud pública.
Acérquese a las Clínicas Especializadas Condesa, a las instituciones adecuadas y a los profesionales de la salud. Esto sí está muy feo y, como viene cargado de estigmas, no se comenta. ¿O usted qué opina?