¡Feliz año nuevo electoral 2027!

Ciudad de México /
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El pasado 15 de septiembre, todo el mundo estaba gritando ¡Viva México! Yo, no.

Yo estaba gritando: ¡Cinco! ¡Cuatro! ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno! ¡Feliz Año Nuevo Electoral 2027!

No nos hagamos tontas. No nos hagamos tontos. Ese grito no fue el segundo grito de la primera mujer presidenta de México. Fueron las campanadas que anunciaron lo que desde el 10 de septiembre comenzamos a padecer: terminó 2026.

Y 2027 no sólo llega con más de tres meses de anticipación. ¡Llega más importante y más rudo que nunca!

Siempre decimos lo mismo porque siempre es verdad: las elecciones de este nuevo año van a ser las más grandes de todos los tiempos.

No sólo la cantidad de diputados federales, gubernaturas, diputados locales, cargos municipales y cargos en los ayuntamientos es increíblemente gigante.

Vamos a decirnos la verdad: tendremos el voto de premio o de castigo hacia Morena y, lo más tremendo de todo, el trazo de lo que será el mapa electoral para las elecciones presidenciales de 2030.

Ojo con lo que acabo de decir: voto de premio o de castigo a Morena. ¿Por qué? Porque nuestra pobre oposición es un mal chiste que se cuenta solo.

En el año que acaba de “comenzar”: o Morena termina por llegar a donde nunca nadie ha llegado o se desploma por agotamiento, por soberbia, por saturación.

Advertencia: ya no estamos en 2024. A como se está moviendo el mundo hoy, apelar a eso sería como apelar a los tiempos de Pedro Infante.

Las últimas elecciones fueron, vistas al ritmo actual, en un pasado muy remoto. Otro México. Otro planeta. Otra tecnología. ¡Tengan miedo! ¡Mucho miedo!

No es casualidad que esto coincida, en muy pocos días, con el gran final de “La casa de los famosos México, temporada cuatro”.

Cuando sepamos quién ganó esa producción, que desde que comenzó se caracterizó por la muy sintomática petición de conflictos y violencia por parte de las audiencias, las multitudes mexicanas sólo cambiarán de “reality show”.

Y agárrese fuerte de donde pueda porque si allá pedían los conflictos y la violencia que jamás vieron, acá van a pedir cosas mil veces peores y sí las van a poder ver.

¿En qué me baso para hacer una afirmación tan fuerte? En que los procesos electorales ya no son lo que nos enseñaron en el siglo XX.

Aunque el INE diga una cosa y frene a la televisión y a la radio, el mundo digital está en campaña permanente moviendo una estética alucinantemente cara, espectacular y emocional.

Nuestras políticas, políticos, sus aliados y sus enemigos ya no trabajan para el electorado. ¡Trabajan para el algoritmo!

Ya no pueden manejar un discurso para todas y para todos. ¡Se tienen que fragmentar en nichos que sólo Dios sabe si, sumados, les alcancen a dar la victoria!

Eso del “voto de los indecisos” ya no existe. Todas y todos pertenecemos a una comunidad. Estamos definidas. Estamos definidos. A ver, ¿cómo le van a hacer para darnos por nuestro lado?

Porque a estas alturas de la historia de la comunicación humana, nada ni nadie nos puede hacer cambiar. Nade ni nadie nos puede decir lo que no queramos escuchar.

Pero espérese, se pone peor porque las redes no son como los medios. Quieren más movimiento, más rápido, interpretando la censura de ciertas imágenes y de ciertas palabras como códigos de ética.

Pero son insaciables, necesitan reacciones inmediatas y no se van a esperar al día de las elecciones para ver resultados. Por lo mismo, desde ahora, tienen al electorado viajando del humor a la rabia a una velocidad aceleradísima.

La polarización ya no es una estrategia electoral. Es un modelo de negocio mediático. ¿Usted no está preocupada? ¿Usted no está preocupado? Yo siento pánico.

El concepto de ansiedad se queda estúpido al lado de lo que ya comenzamos a experimentar. Las pantallas están jugando con nuestro sistema nervioso.

Si no me cree, haga una pausa y observe a los algoritmos creando falsos debates, apoyándose y atacándose mientras usted se ve obligada, se ve obligado, a linchar a determinado personaje o a defender a otro en un asunto que ni siquiera entiende.

Este año nuevo electoral no comienza con buenos propósitos. Comienza con exactamente todo lo contrario: vamos a darnos con todo.

Como antes en las telenovelas. Como antes en los “talk shows”. Como ahora en los “reality shows”.

Yo siempre se lo he dicho: esto es un espectáculo, pero hoy más que nunca. Y para ganarlo, ya no se diga para entenderlo, no hay que seguir las reglas de la política. Hay que seguir las reglas del espectáculo.

Ya no valen las ideas, valen las emociones. Ya no valen las promesas, vale la conexión. Ya no valen las trayectorias, valen los personajes.

No pregunte: quién ganará las elecciones intermedias en 2027. Pregunte: si esto fuera “La casa de los famosos México”, ¿quién ganaría y por qué? ¡Feliz Año Nuevo Electoral!


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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