Ojo por ojo

La rifa del avión presidencial

Álvaro Cueva

Es tan obvio todo esto de los memes sobre la posible rifa del avión presidencial, que hasta ofende.

Claro que después de semejante propuesta la opinión pública y las redes sociales iban a estallar. ¡Es un manjar! ¡El chiste perfecto!

Imagínese: Andrés Manuel López Obrador lleva años usando al avión de Enrique Peña Nieto, comprado durante la administración de Felipe Calderón, como un eje de sus discursos.

Lo trató de vender. No pudo. Que el Presidente proponga rifarlo suena como a sketch de Chespirito, como a escena de Los Simpson. ¡Es la cúspide del ingenio!

¿Pero quiere que le diga la verdad? Entre broma y broma, la verdad se asoma. Todo lo que la opinión pública y las redes sociales han utilizado para calificar al Presidente de loco, de payaso y de mil cosas más, termina por convertirse en realidad.

Andrés Manuel López Obrador es especialista en callar a sus enemigos. ¿Cuántas personas se burlaron de él hasta cansarse por la ocurrencia de cancelar la construcción de aeropuerto? ¿Cuántos le dijeron que no iba a poder, que la moneda se iba a devaluar y que se iba a echar encima a todos los inversionistas del mundo?

¡Y toma chango tu banana! El peje canceló el aeropuerto, nuestra moneda está más sólida que nunca y México sigue siendo una mina de oro para la inversión internacional.

¿Cuántos “especialistas” se carcajearon de él por atreverse a pensar que Los Pinos se podía convertir en un paseo popular, en un espacio abierto para el descanso y la cultura, en todo menos en la residencia de los presidentes?

Acuérdese de los chistes, de los memes y de las críticas. Que si era imposible, que si estaba alucinando, que si no sabía lo que estaba diciendo.

¡Y mire! Los Pinos es hoy uno de los lugares más visitados por el pueblo de México, un sitio donde se hace una gran labor de promoción cultural, un orgullo de la 4T.

¿Y qué me dice de otras bromas que en su momento hicieron las delicias de esos enormes sabios del análisis como la de desaparecer el Estado Mayor Presidencial

o como la de irse a vivir a Palacio Nacional, por mencionar solo unas cuántas?

Todo era imposible. Todo era ridículo. Todo era estúpido. ¿Dónde está lo imposible? ¿Quién es el ridículo? ¿Quién es el estúpido?

El avión presidencial se vende porque se vende, aunque sea en cachitos, como el Muro de Berlín. Y no es porque AMLO esté desesperado o porque de ese dinero dependa el futuro de la economía nacional.

Se vende por lo que simboliza, porque al deshacerse de él, el Presidente cumplirá con otra de sus promesas de campaña, por un acto de justicia ideológica de la cuarta transformación.

Y sí, señores. Ríanse, ríanse todo lo que quieran, concursen para ver quién inventa el meme más delirante, pero el que ríe al último, ríe mejor y piénsenlo dos veces la próxima vez que le escuchen un chiste a López Obrador. 

Para los oídos de “las buenas conciencias”, tan acostumbradas a reprimir su tono para aparentar lo que no son, El peje habla muy gracioso, muy pintoresco. Pero el señor no está jugando y lo menos importante de lo que está haciendo ahora es ese avión.

Nos vemos en la rifa, en la subasta o en lo que sea. Pero nos vemos para despedir esa nave. ¿O usted qué opina? 


@AlvaroCueva


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