No basta con celebrar así a Elena Poniatowska

Ojo por ojo

Álvaro Cueva

Álvaro Cueva
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Me hace muy feliz que tantas personas celebren con amor el cumpleaños número 90 de Elena Poniatowska.

Pero me haría más feliz que la leyéramos a nivel masivo, que la escucháramos con atención y que nuestras autoridades, además de elogiarla, impulsaran su fundación.

Supongo que el Fondo de Cultura Económica ya sacó o está por sacar cualquier cantidad de colecciones gratuitas y de paga con los textos de esta gran figura.

¿Se imagina lo que pasaría si nuestros jóvenes de enamoraran de ella con la misma fuerza que nosotros yendo más allá del lugar común de “La noche de Tlatelolco”?

¿Ya se puso a pensar en lo que sucedería si nuestras comunidades más humildades tuvieran acceso a “Hasta no verte Jesús mío”?

¿No le hace ilusión imaginar maratones, círculos de lecturas, programas especiales y podcasts donde las multitudes lean, analicen y comenten cada uno de los libros de Elenita ahora que está viva, ahora que ella misma podría participar?

Es muy lindo dar amor, pero es más lindo dar amor con sustento. ¿Dónde están las películas inspiradas en los cuentos y las novelas de doña Elena?

¿Dónde están las series? ¿Vamos a esperar a que vengan plataformas extranjeras para entender la mina de oro que hay detrás del talento de esta portentosa mujer?

Sí “De noche vienes, Esmeralda” fue muy bonita, ¿pero dónde está el reestreno en Cineteca Nacional? ¿Qué sistema de “streaming” la tiene y la presume por estar inspirada en “De noche vienes” de Elena Poniatowska?

Ni caso tiene profundizar en “Gaby, una historia verdadera” porque, aunque existe el antecedente del libro “Gaby Brimmer”, algo pasó ahí que la relación se fracturó.

No sé a usted, pero a mí se me cae la cara de vergüenza al ver que nuestras casas productoras no se están peleando por filmar su vida.

Me duele esta suerte como de doble moral donde, por un lado, nos tomamos la foto con ella, pero por el otro, nos negamos a conocer, reconocer y difundir su obra.

Elena Poniatowska es la más visionaria de las visionarias. Todos los grandes temas de hoy, como la discriminación, la violencia de género y la discapacidad, ella los puso sobre la mesa cuando nadie más lo hacía.

Y si esto no le parece suficiente, la señora es la más crítica de las críticas.

Por eso le digo que hay que escucharla con atención. Lo que ella está diciendo en este momento sobre México, nuestras autoridades y nuestra cultura, tiene que ser tomado en cuenta.

Ella sería la mejor asesora de AMLO, de la Cuarta Transformación y de muchas otras instancias más.

He tenido el honor de colaborar en su fundación y me parece increíble que la señora supervise personalmente cada actividad, cada taller.

Doña Elena es de a de veras. Su compromiso es auténtico. Su vocación no es hacerse publicidad.

¿Pero dónde están los recursos para hacer que su fundación opere bien? ¿Dónde están los apoyos reales, tangibles, para que crezca?

Ni hablemos de la preocupación que muchos tenemos sobre el estado y el futuro de los archivos de la maestra Poniatowska porque entonces sí se nos acaba la fiesta.

Me hace muy feliz que tantas personas y celebren con amor el cumpleaños número 90 de Elena Poniatowska.

Pero me harían más feliz otras cosas alrededor de esta inmensa figura. ¿A usted no?

Álvaro Cueva

alvaro.cueva@milenio.com

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